Coruña-Cádiz sin pagar un duro

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Oscar Vazquez

En Galicia estamos condenados a seguir recorriendo una y otra vez la misma distancia corta por un precio que sigue por las nubes

10 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay días que dan ganas de saltarse la barrera a lo Thelma y Louise; arrancar el coche y tirar en dirección sur sin necesidad de pagar un duro más, con la música a tope y las manos en el volante: «Me siento hoy como un halcón llamado a las filas de la insurrección». En esa road movie no hay que sacar la cartera cada 60 kilómetros para que te cobren por una carretera que ya has hecho tuya con el sudor de tu frente, y no hay ningún atisbo de una única propiedad privada.

No sé cuándo dejaremos de viajar de Coruña a Santiago sin un peaje, no sé cuándo dejaremos de ir a Vigo sin desembolsar esa locura de dinero que nos cuesta a todos los gallegos nuestra autopista. Pero ahí estamos, condenados a seguir recorriendo una y otra vez la misma distancia corta por un precio que sigue por las nubes.

Es curioso que esta autopista tan nuestra siga siendo tan de ellos cuarenta años después de ser inaugurada. Desde el 79 el tramo de Coruña-Santiago ya debe estar bastante amortizado, y aunque no tiene visos de que por fin le toque la jubilación, consuela pensar que tal vez en esta década, cuando entre en los cincuenta, a alguien se le ocurra pensar que de una vez por todas nos pertenece a todos los gallegos ¡gratis!

De la misma manera que los andaluces han conseguido que el tramo Sevilla-Cádiz, tan transitado por cientos de miles de vehículos todos los años, haya pasado a mejor gloria. Ya son libres. Es así de paradójico, una puede ponerse al volante y hacer el trayecto Coruña-Cádiz sin pagar ni un duro por un recorrido de mil kilómetros y, sin embargo, no puede conducir unos pocos para ir a Santiago sin que el contador corra en su contra. Así somos. Veremos cuánto tiempo más los gallegos seguiremos pringando