Pilar Rodríguez: «Fomentar la lectura entre la gente es mucho más útil que una subvención»

lucía cancela / A. A. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Santi M. Amil

Considera que el hábito de leer es lo que ayudará a la economía del sector

16 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El viernes comenzó en A Coruña la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Pilar Rodríguez es la presidenta de la Federación de Libreiros de Galicia desde junio del 2012 y lleva gran parte de su vida trabajando en el sector. De familia librera, ahora es propietaria de la librería Padre Feijoo en Ourense. La federación que lidera es la encargada de organizar la cita que tiene lugar en A Coruña hasta el 31 de agosto.

-¿Cómo esperaban este año la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión?

-Con la que está cayendo, por lo menos esperábamos que se pudiera inaugurar. A partir de ahí, con ganas e ilusión, pero con cautela.

-¿Cuántos libreros hay este año?

-Este año acuden 15 libreros, por lo que se mantiene en números del año pasado. Además, la feria se ha organizado en base a los criterios de seguridad indicados por el Ayuntamiento.

-Hace una semana estaba instalada la Feria del Libro Nuevo en el Cantón Pequeño, ¿qué diferencias presenta esta nueva?

-La estructura y las casetas son distintas. Esta consiste en módulos a los que la gente accede, porque el tipo de mercancía lo pide. Además, todas las librerías están especializadas en libro antiguo y de ocasión. Se mantiene siendo una feria de referencia.

-¿Cómo es la demanda que perciben entre su público?

-Se orienta hacia un público muy específico. Es más, se hace año tras año en todas las ciudades de Galicia porque tiene una gran acogida.

-¿En esta edición ofrecen algo diferente?

-No, en primer lugar por seguridad, y, en segundo, porque por las propias características de la feria, no se pueden organizar. Por ejemplo, en esta no existe la firma de autores porque directamente, no viven.

-Se trata de una feria con tradición, con toques de «nueva normalidad».

-Sí. En la exposición estarán disponibles un gran número de librerías que proceden de toda España y que llevan visitándonos muchos años. Además, debemos tener en cuenta que el librero viejo no tiene, por regla general, un local físico como los libreros habituales. Su sistema de trabajo es diferente y no siempre están disponibles en un local con acceso desde la calle. Esto se suma a que hay muchos sitios en los que no se ha podido celebrar este evento.

-¿Ser librero viejo es cuestión de negocio o vocación?

-Las vocaciones se desarrollan ganando dinero y lo que está claro es que el librero de viejo tiene un negocio. ¿Vocacional o no vocacional? No sabría decirlo. Pero desde el sector se desempeña una actividad con la que generar ingresos y costear una serie de gastos.

-¿Y qué opina del halo mágico y de tradición que se forma en torno a su profesión?

-Si lo que se transmite al público es que al librero lo único que le gusta e importa son los libros, se puede considerar la raíz de los problemas. Creo que a veces se trata de vender al librero como algo idílico, y en realidad, el librero es un empresario que ofrece una mercancía muy concreta como son los libros. A partir de ahí, tenemos gastos, pérdidas y beneficios. Y utilizamos el plan general contable de todas las empresas, no existe uno específico para librerías. Las librerías son un negocio y por encima de todo, hay que sacarlo adelante con el esfuerzo de cada uno de nosotros, y no a base de subvenciones, como se ha querido dejar entrever en alguna que otra ocasión.

-¿Se debe incrementar la promoción de los libros?

-Como colectivo entendemos que fomentar la lectura entre la gente es bastante más útil que una subvención. Cuando la gente obtenga el hábito de leer, comenzará a comprar en mi negocio. Mi subvención debe consistir en potenciar la cultura y lectura entre la gente para la que yo deba tener una oferta lo suficientemente amplia que satisfaga las necesidades de los clientes.

-Incide en el término de ocasión. ¿Es una buena oportunidad para la gente con menos recursos?

-Sí, fantástica, porque se pueden encontrar con una gran cantidad de libros por menos de tres euros. Hay auténticas gangas. La gente que disfruta leyendo y tiene pocos recursos, suele acudir a la feria y comprar libros para todo el año.

-¿Qué tema de este tipo de literatura le llama más la atención?

-Me gustaría tener un libro de botánica. Pero es complicado elegir.

«Para mí un libro puede no valer nada, mientras que para otra persona es una joya»

Pilar Rodríguez no se considera una «experta en libro viejo» ni tampoco una gran seguidora. Su librería la heredó de su familia, pero no tiene claro «si es librera por tradición».

-¿Qué tipo de libros suele haber en esta feria? Porque mucha gente puede pensar en viejo de manera despectiva.

-Hay libros viejos, descatalogados, cuyo precio se rebaja. Muchos de ellos son intrascendentes. Por otra parte, tenemos el libro antiguo que tiene valor por sí mismo, por su contenido y características. De ahí, que la gente en este tipo de ferias quiere tocar y ver el libro.

-¿Tiene constancia de que en esta feria haya habido verdaderas joyas?

-Sí, muchísimas veces. Las joyas se observan cuando los libreros las exponen y llaman la atención del público. Es muy difícil saberlo antes.

-El libro antiguo requiere una experiencia presencial.

-El público es distinto del que acude a la feria del libro nuevo. Los coleccionistas tienen que ir y ver la obra para comprobar si el ejemplar vale lo que se pide o no.

-¿Ha cambiado el mercado del libro viejo con la llegada de Internet?

-No. Internet no ha supuesto cambios porque no tiene nada que ver. La Red es una herramienta que permite al público saber dónde adquirir una obra vieja determinada.

-¿En qué baremo se mueve el precio de los libros?

-No puedo decirlo porque es un valor subjetivo. Tal vez para mí, un libro no valga nada, mientras que otra persona pagaría muchísimo al considerarlo una joya.

-Durante el estado de alarma, mucha gente descubrió el poder del libro...

-Muchos ya lo conocíamos de antes. Otros lo retomaron, pero estaba ahí.