«Va a quedar muy bonito, pero...»

F. Molezún / F. BRea A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Javier Mosquera, presidente de la Zona Comercial Obelisco y responsable de Casa Cuenca, considera que el proyecto es ambicioso pero objeta que «era prioritario el tema de la calle San Andrés» y el aprovechamiento relativo del área peatonal «en una ciudad en la que el verano dura dos meses y medio, no más».
Javier Mosquera, presidente de la Zona Comercial Obelisco y responsable de Casa Cuenca, considera que el proyecto es ambicioso pero objeta que «era prioritario el tema de la calle San Andrés» y el aprovechamiento relativo del área peatonal «en una ciudad en la que el verano dura dos meses y medio, no más». CESAR QUIAN

El proyecto para la peatonalización del salón de estar de la ciudad gusta a comerciantes, vecinos y paseantes, aunque todos le ponen algún inconveniente

13 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El proyecto de remodelación de los Cantones gusta a todo el mundo, pero todo el mundo le pone algún pero. Así se comprobó ayer ante los micrófonos de Radio Voz, que salieron a la calle para preguntar a vecinos, comerciantes y paseantes su opinión sobre el futuro de la zona. Y de todo se encontraron, desde defensores acérrimos de la peatonalización total -«Para el comercio la peatonalización es siempre positiva. Aparcar aquí es complejo, y así aumenta la gente que viene a pie y que se para en los comercios. La gente baja al centro ya con otra idea»- hasta escépticos que ponían en duda los beneficios que podría traer la ejecución del proyecto al comercio local: «No en todas las zonas funciona lo de peatonalizar, habrá que estudiarlo con calma».

Lo que sí que se repitió en la mayoría de las opiniones es la preocupación por el destino del tráfico rodado una vez se cierren los Cantones: «El problema es dónde vamos a meter los coches, que esto va a afectar a gente que viene de Monte Alto porque se va a colapsar el paseo marítimo», advertía un taxista en el programa Cita en María Pita, opinión a la que se sumaba otro comerciante de la zona: «Los Cantones tienen ya mucho espacio para el peatón tal cual están. Quitar carriles de circulación en una ciudad que tiene tantos accesos para llegados a este punto que se colapse todo, no lo veo. Aunque solo sea servicios públicos y reparto, hay bastante circulación por la zona, así que no veo factible que se reduzcan los carriles». A esta posición se sumaron profesionales del reparto, preocupados por las complicaciones que las limitaciones a la circulación puedan llevar al desempeño de su labor: «Ya nos cuesta a día de hoy hacer todas las calles peatonales en un día, porque es un follón, como para que aún encima peatonalicen más calles en la zona. Hacer el reparto será imposible». 

Expectativas y preocupación

Desde Casa Cuenca, Javier Mosquera, presidente de la Zona Comercial Obelisco, mostró curiosidad y temor a partes iguales: «El proyecto tiene pros y contras. Efectivamente es ambicioso y esperemos poder verlo esta legislatura. Aunque en la asociación creemos que era prioritario el tema de la calle San Andrés, porque además en principio estaba previsto. Lo de los Cantones queda muy bonito, pero hay que darse cuenta de dónde estamos, en una ciudad en la que el verano, la época de paseo por superficies abiertas, dura dos meses y medio, no más. El resto del año hace más bien mal tiempo, llueve, y esas grandes explanadas de paseo pueden parecer un desierto», explicó en Radio Voz. Además, advirtió de la necesidad de solucionar temas de movilidad antes de emprender la obra: «La remodelación tal y como está planteada exigiría habilitar un transporte público más ágil para que la gente se atreva a bajar al centro y entrar en la calle Real. Tener un acceso y una salida más fácil y rápida, no como está ahora».

Javier, de la jamonería La Marina, situada en el corazón de la zona afectada por el nuevo plan, no duda en que «va a quedar bonito» pero mantiene recelos sobre sus efectos en la movilidad, «el exceso de hormigón» o la actividad de los negocios.
Javier, de la jamonería La Marina, situada en el corazón de la zona afectada por el nuevo plan, no duda en que «va a quedar bonito» pero mantiene recelos sobre sus efectos en la movilidad, «el exceso de hormigón» o la actividad de los negocios. CESAR QUIAN

Dudas por la falta de zonas verdes y el exceso de hormigón

Espectador excepcional del devenir de la zona desde hace casi cuarenta años es la jamonería La Marina. Desde el otro lado de la barra Javier abriga esperanzas y preocupaciones: «Va a quedar muy bonito, sin duda, pero no creo que nos beneficie a los comerciantes si la gente que baja de otros barrios no tiene dónde aparcar y ni siquiera por dónde circular», explicó en Radio Voz. También puntualizó sobre la necesidad de añadir nuevos espacios peatonales a la zona: «No creo que sea necesaria tanta superficie peatonal. Hay más sitios para andar, como el paseo marítimo, y el centro ya tiene sus aceras y los jardines de Méndez Núñez, además de la zona de la Marina, que creo que es suficiente. Me da miedo que falten zonas verdes y que haya mucho cemento». Todo esto, sumado a los inconvenientes prácticos que podría acarrear el reparto de mercancías y la carga y descarga: «Distribuidores y personal de reparto van a tenerlo muy complicado. Nosotros funcionamos mucho con clientes que vienen a recoger bandejas, encargos o un bocadillo para llevar. Antes paraban un segundo y listo, ahora tienen que meter el coche en el párking... Se ha complicado la cosa y puede complicarse aún más», aseguró el hostelero.

Más zonas infantiles, más aparcamientos y mayor frecuencia de autobuses

Otros comerciantes de la zona opinaron también sobre este ambicioso proyecto de remodelación de los Cantones y aportaron sus ideas para una mejora del mismo. Así, el que durante años fue presidente de los comerciantes de la zona, Tonecho Amor, aseguró ver «muy positiva la iniciativa». El único pero que le pone, aunque dice que lo comprende, es que «no se incluya San Andrés, que es la gran calle pendiente». Considera que «desde que en la Marina casi no hay circulación rodada, es una pena que el asfalto prime en esa zona». Asimismo, cree que esta medida atraerá a turistas y que «al comercio y a la hostelería le va a venir muy bien». Por otra parte, comenta que vería con buenos ojos que «en los jardines hubiera una zona infantil más grande o varias pequeñitas. Escasean este tipo de espacios y se abarrotan rápido».

Desde la Ciudad Vieja, el presidente de los comerciantes de esta singular parte de A Coruña, Adolfo López, afirma que «vender, se vende caminando. El coche no compra, pero es importante que si un espacio se deja sin circulación y sin posibilidad de estacionar se busquen soluciones alternativas». Pone como ejemplo la Ciudad Vieja, donde apunta que «no se buscaron y llegar hasta aquí es difícil, lo que se nota en los negocios». Por ello, opina que «es una buena idea si se estudian soluciones previas. Paseando es cuando se ven los escaparates y se puede entrar a comprar, pero si alguien viene de fuera tampoco se le puede obligar a aparcar a cinco kilómetros».

Y Miguel Agromayor, presidente de la Federación Provincial de Comercio, explica que «en principio parece un proyecto agradable», pero considera que «la frecuencia de autobuses tiene que mejorar mucho y la gente se tiene que acostumbrar a dejar su vehículo».