Apuran la instalación de barreras para regular los accesos a los arenales de cara a los primeros baños de este lunes. Estas son las normas para disfrutar de la vuelta al mar
24 may 2020 . Actualizado a las 19:57 h."Se acabaron las vistas", resumía una paseante desde uno de los bancos que, a orillas de Riazor, permite ver cómodamente el mar. Sin quejas lo decía, consciente de que la instalación de las vallas para regular los accesos a la playa tiene poderosas razones.
Los operarios llevan trabajando desde las diez y media de este domingo en la instalación de las barreras, que el gobierno local ha decidido montar para asegurar las medidas de protección frente al coronavirus y como fórmula para que bajar a la playa se haga de forma ordenada, con vías de entrada y salida, y la distancia obligada para evitar riesgos.
En la arena ya no queda rastro de la duna, explanada en las últimas jornadas con el objetivo de ganar espacio para los usuarios. Pese a la soleada jornada, esta mañana eran escasos los que paseaban en la orilla, pero mañana lunes se prevé el desembarco de bañistas, ya que por primera vez desde el confinamiento estará permitido meterse en el agua y tomar el sol tumbados.
En el paseo marítimo, Antonio Sueiro, el encargado de la cuadrilla de siete hombres de la empresa Rivas Boquete, confiaba en terminar antes de que cayese el sol la colocación del vallado en todas las playas urbanas. La actividad de los operarios llamó la atención de los muchos ciudadanos que aprovecharon el domingo para bajar al paseo. Entre los comentarios, alguno sobre la posibilidad de que la instalación se realizase en horario nocturno, con menos público en la franja de Orzán-Riazor. "Habería máis ruido, pero menos ambiente", bromeba uno de los trabajadores.