Las bibliotecas entran en la desescalada

El confinamiento paralizó la reapertura de la principal de Culleredo, prevista para el 16 marzo, que hoy abre sus puertas aunque con las limitaciones de la cita previa

El alcalde, José Ramón Rioboo, a la derecha, visitó ayer las instalaciones de la biblioteca de O Burgo.
El alcalde, José Ramón Rioboo, a la derecha, visitó ayer las instalaciones de la biblioteca de O Burgo.

Culleredo / la voz

Uno de los servicios que también cerraron por el covid-19 fueron las bibliotecas. En Culleredo el confinamiento truncó la reapertura de la Biblioteca Municipal de O Burgo, la más grande del municipio y a la que el Concello sometió a una gran remodelación. Estaba prevista su reapertura, tras meses de obras, el 16 de marzo, pero hubo que posponerla. La fase 1 permite que las bibliotecas puedan funcionar, pero con limitaciones, por lo que la atención se realizará únicamente mediante cita previa, que se debe concertar por teléfono. Desde hoy, los usuarios ya pueden llamar a la biblioteca para concertarla, en horario de 9.00 a 14.00 horas. Tanto a la de O Burgo como a la de Vilaboa, situada en Villa Melania.

«No era la apertura prevista para una instalación cultural de referencia como esta, pero tenemos que adaptarnos», apunta el alcalde, José Ramón Rioboo, que visitó ayer la dependencia junto con los técnicos culturales para ultimar los detalles de la apertura. La actividad que se permitirá será exclusivamente la de préstamo. Para las devoluciones se empleará el buzón instalado en el exterior. Cada libro devuelto pasará un protocolo de almacenaje durante 14 días antes de volver a estar disponible, de acuerdo con las instrucciones marcadas por las autoridades sanitarias.

Las obras de remodelación acometidas permitieron duplicar el espacio de la sala, que pasa de los 180 metros cuadrados a 300. La ampliación se logró con una modificación interior de los espacios, eliminando los antiguos despachos y aprovechando los distribuidores. También se ganaron almacenes usando los huecos de los antiguos ascensores.

Ahora la biblioteca tiene espacios más diáfanos y más entrada de luz natural. Aunque todavía no se pueden usar cuenta con zonas para el estudio, la consulta y una sala específica para lectura.

La reforma, en la que se invirtieron 64.189 euros, supuso la segunda fase de la rehabilitación del Edificio de Servizos Múltiples, el centro neurálgico de la actividad cultural del municipio. La sala infantil, de 77 metros cuadrados y ya reformada, se mantiene con motivos para fomentar la lectura entre los pequeños y preparada para los cuentacuentos y talleres.

Las obras afectarán a la primera planta del Edificio. El bajo y el sótano fueron objeto de la primera fase, llevada a cabo en el 2016. En ese momento se remodeló al completo el auditorio, con capacidad ahora para 250 personas, y toda la zona de oficinas.

Situaciones variopintas

En la comarca la situaciones son dispares. Arteixo tiene previsto abrir su biblioteca el día 18, aunque tampoco permitirá entrar en la sala. Podrán usarse las salas de lectura a partir del 25 y, en principio, al 30 % de su capacidad, según lo que recomienda el informe del bibliotecario atendiendo las pautas de las autoridades.

En Sada, en cambio, son las obras de instalación de dos bombas de calor, lo que impiden abrirla ya. Desde el Concello se indica que se ha aprovechado el estado de alarma para instalarlas y la apertura queda condicionada al fin de los trabajos. Cambre, por su parte, aún no ha decidido la fecha para abrir las suyas, Villa Concepción, Os Templarios y Xabier P. Docampo.

Oleiros

«A xente tiña moito mono de biblioteca»

Las siete bibliotecas de Oleiros reiniciaron el lunes la atención al público, aunque con cita previa. «Tivemos bastante xente», explican desde la biblioteca central de Rialeda, desde donde precisan que se cita a los lectores con un margen de 15 minutos. En ningún caso pasan a las dependencias, es el personal el que le coge las devoluciones y tiene preparados los pedidos que quieran y que se pueden solicitar previamente por teléfono si lo desean. «A xente tiña moito mono de biblioteca», explica el personal de Rialeda, que reconoce que también ayuda a dar con el libro que buscan. El público no puede revisar los fondos, «nós facemos o labor por eles», explican. Reconocen que este nuevo sistema funciona mejor de lo previsto y que el público cumple las normas.

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