La hostelería se mostró reticente a abrir en la comarca, pero a quien lo hizo le compensó
12 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Mobiliario de terraza apilado en Santa Cristina, Santa Cruz e incluso en Sada y Betanzos. Los hosteleros que tiraron de terraza fueron los menos, pero reconocen que había ganas de cafés y de cañas y el público respondió, en algunos casos, incluso obligando a abrir antes de lo previsto. En el pequeño comercio, bastantes lágrimas y mucha emoción en los reencuentros.
Brigantium Lounge (Santa Cristina)
«Desde las nueve y media estuvimos a tope». Ese es el resumen que hace Bautista Barral de la jornada de por la mañana en un local abierto hace tres años. «Estábamos en un ERTE y saqué a la mitad», explica, contento con el primer día de apertura.
El 13 (Santa Cruz)
«La gente estaba desesperada por sentarse a tomar una cervecita». Edgar Huamaní atendía ayer este local frente al castillo de Santa Cruz, que lleva 11 años abierto. «Hubo movimiento desde muy temprano, aunque tenemos la cocina cerrada, se abrirá cuando vayamos avanzando», indica, y reconoce que había que abrir porque «ya venían los recibos». En las proximidades, ni el Preludio ni O’Sampaio estaban abiertos por la mañana. Tampoco la cafetería del Noa Boutique.
Casa Méndez (Lorbé)
«Hay que sacar lo que se pueda». Rosa Mary Diz Franco atiende la cocina de un negocio por el que han pasado cinco generaciones de la familia de su marido, que con su hijo, atiende el bar. «Tenemos una buena terraza y vivimos arriba, y estamos cansados de estar dos meses en casa sin hacer nada», explica. Trabajan en horario de mañana, para «ver cómo se da la cosa». Dice que lo que toca es sobrevivir y tirar de la cuenta
Panadería Iñás-Mera (Oleiros)
«Hay que sacar lo que se pueda». Assane Colón lleva siete años en un local con despacho de panadería y cafetería. Reconoce que «la situación es complicada, y asegura que aprovechan los resquicios que dejan para poder trabajar, porque solo con la venta de pan no sería insuficiente. Su negocio está frente a la playa de Mera, al igual que Cervecería Serán, de Juan José García, un hotelero que lleva abierto desde el 2013 y que optó por servir menús desde el 16 de marzo porque había demanda de la gente que trabaja en las obras. Ayer abrió la terraza por la tarde.
La + (O Repicho, Oleiros)
«La gente se sentó antes y hubo que abrir». Begoña Fernández lleva al frente del negocio, junto a su marido, menos de un año. «Fue muy bien, llegamos a las 12 e íbamos a abrir a las 4, pero la gente se sentó antes y hubo que abrir», relata.
Licar (Sada)
«Alguna reserva ya tenemos». Puri Costas acondicionaba con su marido ayer las terrazas de un local que cumplió en octubre 40 años, aunque ya estuvieron sirviendo comida para llevar. «Ya teníamos ganas», dice, y apostilla que por el momento atenderán solo ellos a la clientela.
Mercado del Puerto (Sada)
«El futuro es incierto». Hugo Genuaro gestiona el local de hostelería del Club Náutico de Sada desde hace 4 años. «A ver si el cliente nos acompaña», comentaba preocupado por que se mantuvieran las distancias ante una terraza con 14 mesas llenas de gente.
La Goleta (Betanzos)
«Desde las siete de la mañana fue un no parar». Héctor Martínez lleva año y medio al frente del local y dice que decidió abrir solo y dejar a los camareros en el ERTE. A media mañana ya tuvo que llamar a un familiar y hoy contrata a una camarera. «Desde el momento cero no lo pensé, todo lo que haga es para mí», dice ante un local lleno. «Desde las siete de la mañana la gente vino por cañas y cafés, no son lo mismo que los de casa, además los clientes de siempre pasaron, aquí somos mucho del día a día».
Atinería (Betanzos)
«En casa no te van a llevar nada». Inma Otero y Tony Santos atienden desde hace cinco años una cervezoteca en los soportales. «Tuvimos dudas para abrir», indican, pero creen que no es bueno que el miedo paralice a uno y que «cuanto antes se abra, antes se saldrá de esta situación tan extraña».
O Garaxe (Crendes)
«Sempre houbo xente». También en el rural se abrieron locales, como este de Abegondo, regentado por Carlos Araújo desde hace 20 años. Aprovecharon las mesas de terraza en el frente y la parte posterior. «Non houbo ningún momento que estivese baleiro», indican. Reconocen que cuando solo permitían el 30 % de las mesas descartaron abrir, pero con el 50 % «mellorou a cousa». Solo abrieron la cafetería, aunque tienen parrillada.
Xoma Kids (Betanzos)
«A sensación non foi boa, foi espectacular». Eva García lleva seis años al frente de una tienda de moda infantil. Ya atendía citas la semana pasada y dice que la primera jornada de apertura fue «xenial, estiven toda a mañá sen parar». Indica que pasaron incluso clientas no habituales, solo por apoyar el pequeño comercio. «Hoxe foi ben, mañá...».
El Perfume (O Burgo)
«Estoy alucinando con lo cariñosa que es la gente». Elena Liste abrió en el 2002 El Perfume en O Burgo, una tienda de complementos y moda. «Mucha gente me ha dicho que ahora más que nunca hay que apoyar al comercio local e incluso alguna no se lleva la vuelta de su compra porque dicen que así nos ayudamos mutuamente. Es alucinante la repuesta», admite.
Pausa (Sada)
«Tengo los ojos húmedos de tanto llorar». Pilar Rodríguez lleva 12 años al frente de una tienda de moda en Sada, de una cadena con más locales en Pontevedra. «El primer día lo estoy viendo de maravilla, la gente respondió, entró mucha solo para preocuparse», dice emocionado, pero admite que «la vuelta es difícil».
Don Dino (Betanzos)
«A apertura foi positiva». Alberto Barreiro lleva 20 años al frente de una juguetería. «En negocios como o noso botar dous meses pechados é case inasumible», reconoce, pero también hubo clientes, sobre todo, a primera hora, que acudieron a por regalos que quedaron pendientes en época de confinamiento «Foi a novidade», dice, pero aprecia miedo no solo por la economía, sino también por la crisis sanitaria.
Telas M&L (Sada)
«Hay que abrir para mover el negocio». Leonardo Vidal lleva 32 años al frente de una tienda de telas para confección a medida. Por el momento solo abren por la tarde. «Ya la gente quiere saber y pregunta», reconoce con clientes en la puerta que le dejan encargos mientras limpia el local.