Hasta hace cuatro años se dedicaba a la canción en distintas orquestas
26 mar 2020 . Actualizado a las 16:23 h.Se vino arriba. Empezó cantando una balada a las ocho de la tarde. «Me lo sugirió mi hermana, que estuvo ingresada en el hospital, aunque no por coronavirus. Los vecinos me acogieron súper bien y hasta hicieron alguna pancarta», recuerda Lidia Sueiro sobre su debut en la ventana de su domicilio de la calle Terranova de Eirís. Su poderosa voz y su animado estilo cautivaron a los residentes de la zona. Muchos la fotografiaron desde sus casas, otros hicieron vídeos, y todos la aplaudieron. Tras la ovación a los profesionales sanitarios, Lidia decidió ampliar su repertorio y la duración de la actuación. «Creo que nunca pasé de 15 minutos. Hay gente que me pide temas a través de redes sociales», apunta. Tan bien iba el asunto que apostó por la sesión vermú. De este mundo lo sabe todo porque desde los 14 años se dedica a la música y cantó en diferentes orquestas. «Mi única intención es animar a la gente», asegura esta joven, que cuenta en su casa con el micrófono, el altavoz y todo lo necesario para montar una verbena como Dios manda. «El equipo de sonido es mío. Lo necesito porque voy a cantar por bares y también me contratan para actuar en fiestas privadas, bodas, comuniones…», explica. Todo empezó bien, pero a algunos vecinos las baladas les dieron dolor de cabeza.
Cantante de orquestas
«A la mayoría les encanta, pero no puedes ser del agrado de todo el mundo», analiza Lidia, que recibió alguna crítica a través de las redes sociales. «También hubo un señor que dijo que iba a llamar a la policía». Está claro que en cualquier comunidad o barrio hay innumerables casuísticas. Hay personas enfermas o que conviven con alguien en delicado estado de salud, individuos de sueño frágil, madres y padres con niños pequeños a los que cuesta dormir… La música no suena igual para todos. «El otro día pasó un policía mientras cantaba y no dijo nada, pero… No se trata de molestar, así que hasta el viernes (por mañana) a descansar. Solo cantaré los fines de semana para que no haya problemas», avanza. Trabaja en una tienda de zapatos del Coruña The Style Outlets, que ahora mismo está cerrada. Pero hasta hace cuatro años lo suyo eran las verbenas. «Mi primer grupo fue Chaston, entonces compaginaba los estudios con el canto. Después trabajé en la Fania Blanco Show, Foliada, Versalles y en la Alto Standing de Asturias», recuerda esta artista natural de Fonteculler. Lo mismo que algún vecino de Eirís se cansó de escucharla, Lidia se hartó de la vida de una cantante de orquesta. «Es muy duro porque tus horarios son diferentes a los del resto de la gente. Es muy sacrificado. Estoy mejor ahora». Ya no se sube de madrugada a escenarios portátiles de cualquier aldea o pueblo, pero la música sigue siendo muy importante en su vida. «Me gusta toda, lo que más las baladas y los boleros, pero también el rock. Todo», resume. Ahora no canta entre semana y hay gente que echa de menos a la artista de la ventana de Eirís.