Un aprobado raspado en reciclaje

En 2018, la mayoría de los municipios de la provincia rebasaron la media gallega de 11,7 kilos de residuos depositados en los contenedores amarillos y 14,1 en los azules


ferrol / la voz

Cada vecino de A Capela vertió en el contenedor amarillo 37,8 kilos de envases de plástico, latas y briks en 2018, para su posterior reciclaje. Los residentes de Melide, A Baña, Coristanco y Zas depositaron poco más de cinco. La mayoría de los municipios de la provincia coruñesa rebasaron la media gallega, situada el año pasado en 11,7 kilos por habitante y año; varios sobrepasaron la estatal (15,7) y algunos superaron los 20. Rianxo alcanzó los 20,9; Ares, 21,8; Miño, 23; Vilarmaior, 24,7; y Dodro, 29. Todo según los datos de Ecoembes, organización encargada de la gestión de este tipo de desechos en España.

En la estadística no figuran los municipios del Consorcio As Mariñas, que administra los residuos sólidos urbanos de Abegondo, Bergondo, Betanzos, Cambre, Carral, Culleredo, Oleiros y Sada, tratados en la planta de Nostián, propiedad del Concello de A Coruña. A este centro también van los desechos generados en la ciudad herculina. A la planta de Servia, en Lousame, llegan los de la mancomunidad Serra do Barbanza, con los municipios de Carnota, Muros, Porto do Son, Noia, Brión, Lousame, Rois, Ames y Pontecesures, que tampoco aparecen en el barómetro de Ecoembes sobre envases, latas y briks.

El modelo Nostián se sustenta en el reciclaje de la totalidad de los residuos tratados y la generación de compost. Y Sogama (Sociedade Galega de Medio Ambiente), con la que trabajan la mayoría de los concellos, apuesta «por la incineración con recuperación de energía, a la que se somete entre el 49 y el 29 por ciento de los desechos; y también por el reciclaje -recalcan desde la empresa pública-, con tasas de entre el 48 y el 30 %».

Ecoembes sí proporciona cifras para toda la provincia sobre el reciclaje de papel y cartón. En 2018, cada gallego tiró 14,1 kilos en los depósitos azules y la media estatal fue de 18,1. Los vecinos de Padrón metieron en estos colectores una media de 24,9 kilos; los de Santiago y As Pontes, 22,6; los de Boiro, 20,4; los de A Coruña, 19,3; los de Rianxo, 19,1; los de Narón, 18,9; los de Sobrado y Vilasantar, 18; y los de Oleiros, 17,9. En el otro extremo se colocaron Mazaricos (1,6), Monfero (1,9), Coristanco (2,1), Tordoia (2,3) y Cerceda (2,9). 

Las notas mejoran, poco a poco

Varios municipios suspenden en reciclaje, la mayoría tienen que contentarse con un aprobado raspado y muy pocos pueden presumir de nota. Pero la mayoría han progresado en los últimos años. «Por iso non hai que perder a esperanza en algo clave para a economía e, sobre todo, para o medio ambiente», coinciden alcaldes y técnicos consultados. Pero si hay una asignatura que se resiste en la provincia es la de acertar con el tipo de residuos y el contenedor, lo que dispara el porcentaje de impropios en el de color amarillo, el 28,1 en Galicia en 2018, y el 65 en Coirós y Oza-Cesuras, el 46,1 en Cerceda, el 46 en Mesía, el 43,9 en Cee, el 42,9 en Frades y el 42,3 en Teo. As Somozas (14,1), A Capela (18,8) y Oroso (18,9) representan la excepción. Quedan fuera de este registro de Ecoembes los municipios del Consorcio As Mariñas y de la mancomunidad Serra do Barbanza.

«Actuamos cos colexios, os nenos son os que impulsan ás familias a reciclar»

El Concello de Rianxo figura entre los que más plásticos, envases, briks, papel y cartón separaron para reciclar en 2018, aunque el volumen de impropios también fue alto (20,9 %). «Actuamos cos colexios, os nenos son os que impulsan ás familias a reciclar», opina Enrique López, técnico municipal de medio ambiente. Y ha advertido «unha pequena melloría: nas estatísticas ves que se reduciron os residuos orgánicos [...]. É importante ser consciente de canto se paga de canon a Sogama». 

La campaña de compostaje doméstico emprendida por el Ayuntamiento puede haber contribuido a este descenso, apunta. El Concello de Rianxo está pendiente de la licitación conjunta de todo el sistema de recogida de residuos sólidos urbanos. 

«A dos impropios é unha batalla a longo prazo, require educación»

Camilo Casal, mestre xubilado, dirixiu a área de Medio Ambiente do Concello de Cedeira durante os últimos catro anos. Agora, afastado da política activa, repasa o traballo feito e as tarefas aínda pendentes. Do mandato, en materia de residuos subliña a instalación de oito colectores de aceite doméstico usado no casco urbano, «que permiten que cada ano entre catro mil e cinco mil quilos de aceite deixen de ir á depuradora, obturen as tubaxes ou alimenten aos roedores».

Casal tamén se sente orgulloso da iniciativa dos composteiros: «Ao principio había certa resistencia, pero agora hai 170 vivendas facendo compostaxe, e encantados... Din que nunca tan bos tomates tiveron». Pero hai un apartado no que aínda queda moito camiño por andar: «A dos impropios é unha batalla moi a longo prazo, require moita educación», sostén. Nin as charlas nos centros educativos nin as exposicións didácticas organizadas desde o Concello serviron para rebaixar a porcentaxe de lixo que os veciños depositan no contedor equivocado: «Hai que concienciar á xente de que por cada tonelada de lixo que chega a Sogama pagamos 70 euros».

Pero máis aló da repercusión económica, Casal, moi crítico con Sogama e co sistema de incineración de residuos, incide no impacto medioambiental. «Basta con mirar o transporte á planta de Cerceda, cantas ducias de camións circulan todos os días desde todos os puntos de Galicia. E en boa parte están transportando auga, porque o 80 % do lixo orgánico é auga», esgrime. E avoga, no caso das vilas, polo fomento da compostaxe de xeito colectivo, con puntos estratéxicos nos que situar os colectores de uso para varios veciños.

«Lo importante es separar lo mejor posible en las viviendas»

Jesús Moreno, técnico de medio ambiente del Consorcio das Mariñas, trabaja en coordinación con los ocho concellos de este organismo. «Son transmisores de incidencias y problemas, vamos de la mano», señala. 

-¿Trabajan en la divulgación?

-Todos los años hacemos campañas con escolares, en colaboración con el CEIDA (Centro de Extensión Universitaria e Divulgación Ambiental de Galicia), en el castillo de Santa Cruz (Oleiros). Y por nuestra cuenta, con jornadas con asociaciones de vecinos o amas de casa, explicando la separación de residuos. Desde el año pasado tenemos una brigada cívica, dos personas dedicadas exclusivamente a tareas de concienciación e inspección de incidencias en la vía pública. Recorren todo el territorio.

-¿Perciben cambios en los hábitos de la gente?

-Se nota que la gente se va concienciando. Hay quien llama a este departamento para preguntar, quiere saber qué hacer con un tipo de residuos. En los últimos años hemos notado una subida del vidrio. La pedagogía es muy importante, puedes poner los contenedores en la vía pública (estamos por encima de las ratios recomendadas), pero si la gente no deposita bien la basura...

-¿Alguna recomendación?

-Lo importante es separar lo mejor posible en las casas. E insistir en que plieguen el papel y el cartón y lo metan dentro del contenedor, porque si se moja ya no sirve para el reciclado al cien por cien. La brigada cívica también hace un servicio de recogida de papel y cartón puerta a puerta por establecimientos comerciales que se han adherido, les avisan y se pasan, lo recogen y va directamente al reciclador, para que no se saturen los contenedores que están en la vía pública.

La pesadilla de los impropios, los desechos que van al contenedor que no les corresponde

En el contenedor verde oscuro hay que depositar la basura orgánica (principalmente, restos de comida) y, en la mayoría de los municipios de Galicia, también la denominada fracción resto, lo que queda tras la separación de los residuos para los que sí existe un depósito específico: envases de plástico, latas y briks (amarillo), papel y cartón (azul) y vidrio (verde claro). Para la fracción resto existe el contenedor gris, que pronto será obligatorio. En los municipios del Consorcio As Mariñas ya retiran por separado este tipo de residuos.

Un trabajador del servicio de recogida de la basura de Ortegal cuenta que en el depósito verde oscuro «aparece de todo, desde ventás e cristais rotos a cartóns, macetas, caldeiros e todo tipo de plásticos». Los impropios -productos que van a parar al contenedor equivocado- constituyen una auténtica pesadilla, con una consecuencia económica directa, por el incremento del volumen global y, por tanto, de la factura.

Más allá de lo obvio, al contenedor amarillo no pueden ir juguetes o cubos de plástico, biberones ni utensilios de cocina. Ni al azul briks de leche o zumo, pañales, servilletas de cocina y papeles socios. Ni al verde oscuro vidrio o cristal (tampoco en el verde claro, reservado al vidrio). Todo lo demás, al punto limpio.

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