La elegante lección del Imperátor en el fútbol base coruñés

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

A CORUÑA

Imperátor

Sobresaliente actuación de un técnico de benjamines del club, que pidió al árbitro que concediese un gol legal del equipo adversario

04 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

No tengo el placer de conocer a Álex Espiñeira, entrenador de benjamines del Imperátor, pero me parece un fuera de serie. A sus 19 años acaba de dar una lección sobre el sentido del fútbol base, la responsabilidad educativa de un entrenador y el trabajo formativo que debe hacerse desde un club modesto con material sensible: críos de 10 años.

A punto de terminar el partido contra el Orillamar, con empate a dos, el rival marca su tercer gol. Pero el tanto no es claro y el árbitro no lo da por válido. Espiñeira se acerca entonces al colegiado y le dice esto: «El balón ha entrado, concédelo, no educamos para mentir ni hacer trampas». El árbitro agradece el gesto del técnico del Imperátor, rectifica y otorga el gol que da la victoria al Orillamar. Habrá quien no comparta la actitud de Espiñeira, pero creo que somos legión los que pensamos que ennoblece el deporte y le da sentido. Como explicó más tarde el propio técnico, «hay gente a la que le puede parecer raro, pero con niños de 10 años lo más importante no es el resultado».

Hartos de ejemplos mezquinos de padres y entrenadores que terminan saliendo en el telediario para vergüenza de sus hijos y pupilos, reconforta encontrar casos como el de Espiñeira, que La Voz de Galicia sacó a la luz el pasado domingo de la mano del periodista Pablo Carballo. No educamos para mentir ni para hacer trampas. Es tremendo que un argumento como este nos parezca excepcional, un comportamiento residual que desaparece con la edad y la profesionalización. Y creo que no tiene por qué ser así.