Joaquín López Menéndez, un buen hombre, un luchador, un coruñesista

El exalcalde coruñés Carlos Negreira recuerda la figura del exregidor, fallecido este domingo


Exalcalde de A Coruña

Obligaciones laborales fuera de la ciudad me privan de poder acudir a la capilla ardiente de Joaquín López Menéndez, fallecido el pasado domingo y con el que tuve ocasión de compartir numerosos actos durante la etapa en la que fui alcalde y también en los años anteriores.

López Menéndez era una persona que quería a A Coruña por encima de todas las cosas. Nacido en plena posguerra, su amplísima formación e interés por todo lo que le rodeaba le convirtió en un gran humanista, con enormes conocimientos sobre numerosas materias. El final del franquismo le permitió iniciar una intensa actividad en la vida pública, como afiliado de UCD.

Fue elegido miembro de la primera corporación democrática, de la que estos días se cumplen 40 años. Y siempre demostró ser una persona comprometida y preocupada por hacer una ciudad mejor.

Nunca se ponía de perfil y decía las cosas como las pensaba, incluso a riesgo de sacrificar su propio prestigio. Muchos coruñeses mayores de 45 años le recordaremos como el político que antepuso sus principios morales y su amor por la ciudad a la posibilidad de hacer carrera política. Lo hizo por defender que A Coruña era la capital de Galicia ante la inacción de un gobierno municipal entonces fragmentado e incapaz de hacerse eco del sentir mayoritario de la ciudad.

A Joaquín aquello le valió para galvanizar a una amplia mayoría de la corporación en defensa de la capitalidad. Convocó una moción de censura en abril de 1982 y la ganó. Fue elegido alcalde y decretó tres días de luto por lo que consideraba una ofensa a todos los coruñeses. Movilizó a la ciudad en torno a una idea y sacó a la calle a miles de personas, 100.000, según las crónicas de la época, en la marcha más multitudinaria habida nunca en nuestra ciudad.

Aquello le costó la salida de la UCD, pero a López Menéndez poco le importó. Fundó un partido, La Coruña Unida, para seguir defendiendo sus postulados. Su integridad le sirvió para mantenerse en la corporación municipal cuatro años más con un grupo de seis ediles.

Al acabar su etapa en María Pita, dio una lección de saber irse. Se reintegró a su plaza de ingeniero jefe de la Diputación, donde siguió trabajando por el bien común hasta su jubilación. A los más jóvenes nos llenó de entusiasmo y buenos consejos a lo largo de los años. Le echaremos de menos. Descanse en paz.

Los coruñeses honran a López Menéndez en el salón de plenos, donde dejó su huella

Alberto Mahía

El exalcalde será enterrado este miércoles al mediodía en el cementerio parroquial de San Julián de Serantes, en Mera

A Joaquín López Menéndez lo despidieron sus amigos en el mismo lugar en el que defendió la capitalidad de Galicia, proyectó la renovación del estadio de Riazor para poder acoger el Mundial del 82, impulsó el aeropuerto de Alvedro, resucitó el festival de cine, recuperó la Ciudad Deportiva de A Torre, ideó mercados municipales, puso las bases del plan general y un montón de cosas más.

Por la capilla ardiente con los restos del exalcalde instalada en el salón de plenos de María Pita fueron pasando a lo largo de la jornada numerosas personas que quisieron abrazar a sus familiares y rendir homenaje a un hombre que pasó a la historia como «una de las personas sobre los que se cimentó el coruñesismo», según Antonio García, funcionario jubilado que trabajó con López Menéndez durante su mandato y que hoy se mostraba emocionado por su pérdida y «porque ya no quedan políticos como él».

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