Este banco te deja helado

La Unidad de Criobiología del Chuac conserva miles de tejidos de toda Galicia


A Coruña / La Voz

Cuatro salas de procesado presurizadas, como una burbuja, en las que nunca entra en contacto su aire con el exterior. Dos ventanillas, una de limpio y otra de sucio, en las que jamás están abiertos a un tiempo el cristal externo e interno para introducir el material necesario esterilizado y retirar el ya utilizado bajo luz ultravioleta. Un pulsador rojo lo advierte e impide. Pijamas de quirófano, calzas, gorros, mascarillas, guantes... y la necesidad de cambiarse cada vez que se accede a estos cubículos en los que el paso está prohibido. Sobre todo para los gérmenes. «Es que los requerimientos son más exigentes que los de un quirófano», explica Jacinto Sánchez sobre las medidas anticontaminación de la unidad que dirige. Así se trabaja en Criobiología del Chuac, el banco de tejidos de A Coruña y, para muchos de esos preciados materiales, de toda Galicia. Un lugar donde se procesan, almacenan y custodian miles de segmentos de vida: córneas, arterias, huesos, embriones...

Desde que se creó la unidad, hace más de veinte años, se han ido adaptando a una actividad que no para de crecer al ritmo que lo hace la solidaridad y, también, los avances científicos capaces de hacer resucitar tejidos, incluso en un cuerpo ajeno. Ahora, cuentan con nuevas salas estancas donde llevar a cabo ese trabajo previo para que puedan cobrar de nuevo vida. «La actividad ha aumentado muchísimo y necesitábamos reordenar los espacios para poder trabajar a un tiempo en distintas salas y mantener los requerimientos de seguridad», señala el especialista.

La obra no fue solo levantar cuatro salas, no. Hubo que cambiar los materiales en pavimentos, paredes, techos... para favorecer la limpieza exhaustiva. Se habilitó también un mínimo vestuario anexo para facilitar los exigidos cambios, y un almacén para evitar las engorrosas salidas, con cambio de indumentaria preceptivo, si de repente hacía falta algo del exterior. 

Presión positiva

«Siempre tiene que haber quince pascales de diferencia entre una sala y otra, entre estas y el pasillo, el pasillo y el vestuario... Así, si entras no pasa nada del exterior», explica sobre la mecánica de la presión positiva.

El primer cambio fue el del sistema de ventilación. Además, un mecanismo de aire purificado y los filtros con controles de partículas añaden todavía más garantías. En cada sala, bajo las pantallas de flujo laminar «de clase A» se reparten el grueso de las materias. La primera sala es para los huesos, para el cultivo corneal la segunda, en la tercera se procesan arterias, y en la cuarta, las piezas de craneotomía -placas de pacientes con presión intracraneal de toda la comunidad a conservar para cuando sea posible colocárselas de nuevo- y el semen.

Medio centenar de pacientes oncológicos jóvenes de toda Galicia acuden cada año a preservar sus posibilidades de ser padres en un futuro. En un almacén de entre -185 y -196 grados siete grandes tanques conservan ya más de 1.500 muestras de este material, como también los miles de embriones para las técnicas de fecundación in vitro.

Antes de entrar al frío, hay un meticuloso proceso previo. Una técnica agita enérgicamente un bote antes de extraer... un pedazo de fémur. «Mira, están limpiando con lavado quirúrgico y se guardan los datos de todo lo que se preserva: qué y quién lo hace, qué persona, el lote, la caducidad.... Esta es la única actividad sanitaria con legislación específica sobre trazabilidad exhaustiva», recalca Sánchez.

Así, en esa reducida burbuja, trabajan tres técnicos de anatomía patológica, una bióloga, el jefe y una administrativa.

El único equipo de España con programa para congelar córneas

En el 2013, el Chuac impulsó el banco de córneas que hoy recibe y distribuye para toda Galicia, previo análisis de microscopia especular para determinar no solo su viabilidad para el trasplante, sino para qué tipo de paciente son más adecuadas. «De aquí salen córneas con un sello de calidad y seguridad que ha hecho que los resultados del trasplante cambiasen drásticamente, para bien», recalca Sánchez, que recuerda un pasado con dos años de espera en determinados centros. El número se ha duplicado: en el 2015 no llegaban a 100 y ahora son más de 200. Hasta han inventado un transporte especial para su conservación cuando se distribuyen al resto de Galicia

En una nevera, unos tubos con tintura rojiza conservan las córneas o el globo ocular. Unas están en cuarentena, a la espera de finalizar analíticas. Otras, disponibles en un suero que las preserva hasta 15 días «aunque nosotros les damos una validez de siete días», advierte. En apenas 2,5 horas llegan al hospital que las necesita. Y están las que se congelan. «Somos el único hospital de España con un programa de criopreservación de córneas», enfatiza Sánchez. En la práctica, esto permite «atender todas las urgencias oculares en el día»

El último años, las tres cuartas partes de las 400 córneas obtenidas en Galicia procedieron del Chuac, cuyo personal tiene interiorizado un proceso que permite mantenerlas criopreservadas a -185 grados durante años. Las que están en cultivo, se mantienen 30 días a 35 grados. «Somos la cuarta comunidad en córneas generadas, cuando por población somos la séptima. Comparativamente, generamos el doble que Andalucía, por ejemplo».

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