La elección de centro es una de las mayores pruebas para los padres. Un examen para el que no hay temario
22 mar 2019 . Actualizado a las 21:07 h.Si su hijo es de los que ha entrado en el colegio que quería, mi más sincera enhorabuena. Ha superado con éxito una de las mayores pruebas que tienen que pasar los padres, después del nacimiento del pequeño. Un examen para el que no hay temario y en el que el boca a boca, la impresión que le haya causado uno u otro colegio, algo de pericia y un poco de suerte son las únicas armas que manejan los progenitores. Eso, y algunas técnicas de astucia que se desarrollarán más adelante. Pero si es de los 132 que se han quedado fuera de la primera opción elegida, solo le puedo decir: paciencia y suerte. El consuelo de que su hijo no se va a quedar sin escolarizar no lo es para un padre o una madre que quiere lo mejor para su primogénito... en el caso de los segundos el problema ya no existe. La inquietud de no saber a qué colegio irá finalmente preocupa y mucho. Es normal. Todos sabemos que en la buena educación de un hijo, en el ambiente que se cree en clase y en la motivación de los profesores, además de todo lo que uno haga en casa, está la clave del futuro profesional de nuestros pequeños.
Vistos los datos, el sistema es ciertamente mejorable. Jugársela solo a una carta es cuando menos injusto. Sí, todos rellenan el segundo, tercer, cuarto y hasta quinto centro elegido por escrupuloso orden, pero todos saben que la primera opción es la que vale. Así que si es de los que tiene hermanos ya escolarizados en el colegio o, además de estar dentro de la zona de influencia, fue antiguo alumno, este proceso es un auténtico paseo militar. Los ocho o siete puntos que consigue facilitan mucho las cosas. Se puede incluso dar el lujo de formalizar la solicitud en los primeros días del plazo.
Para el resto, para los que tienen de seis puntos para abajo y no le ha favorecido el sorteo de la letra, los 20 días que da la Xunta para formalizar el proceso se hacen interminables: «Espera al último día para ver cuánta gente ya se ha inscrito y en función de eso decides», explican desde algún centro que se apiada del desconocimiento del progenitor. Es decir, que encima de ser una de las decisiones más importantes en el futuro del niño, lo tienes que hacer en el último día, a prisa y corriendo.
Mientras, los días pasan y los ansiosos padres empiezan a hacer cábalas. En este colegio tengo seis puntos, pero me cobran esto por el comedor, lo otro por el transporte escolar, las actividades extraescolares son a tanto, el proyecto educativo está bastante bien sobre el papel -luego habrá que ver la práctica o el profesor que toque-, hay más o menos plazas que en otros centros y salen a esta hora. Porque la decisión muchas veces depende del proyecto educativo, otras del coste de todos los servicios, también de la cercanía con el domicilio o, en la mayoría de los casos, de la imposible conciliación familiar que sufren los padres al no adecuarse los horarios.
Una vez que has sopesado todos estos factores, es fácil concluir que no existe el colegio perfecto, pero sí hay uno que se acerca bastante. Y cruzas los dedos para que el último día de plazo llegues al centro y te digan que todavía no han cubierto las plazas. Si lo haces a primera hora, estarás en tensión todo el día porque la rumorología comienza a desatarse y te empiezan a bombardear con que en tal colegio se ha llenado y algunas madres están retirando la solicitud, mientras los padres ya están yendo cinco minutos antes de cerrar las puertas para el colegio que precisamente tú has elegido. Es inevitable ver al resto de padres como competidores. Y el miedo te invade. Llamas a secretaría cinco minutos antes de cerrar, pero te enteras de que se puede presentar la solicitud por Internet hasta las doce de la noche. Te vas a la cama con esa inquietud... Mañana será otro día y al fin podrás salir de la incertidumbre que tienes desde hace casi un mes.
Las jornadas de puertas abiertas, mejor un poco más breves
Uno de los servicios que ofrecen los colegios antes de que se abra el plazo de inscripción son las jornadas de puertas abiertas para los padres. En muchos casos, con enterarse de cuándo son y presentarse por allí es suficiente. En otros, tienes que apuntarte previamente. En cualquier caso son muy útiles para conocer más en detalle el proyecto educativo del centro, su filosofía, el coste de los servicios que ofrecen y los horarios. Algunas de las visitas pueden llegar a superar las dos horas. Un tiempo del que a veces los ocupados padres no disponen. Por eso, muchos agradecen la concreción de estas jornadas cuando son más breves.