El ADIF da los primeros pasos para hacer el tren a punta Langosteira

Tiene previsto licitar antes de julio la asistencia técnica para el control de las obras

PUERTO EXTERIOR DE PUNTA LANGOSTEIRA
PUERTO EXTERIOR DE PUNTA LANGOSTEIRA

a Coruña / la voz

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) está dando los primeros pasos para iniciar la construcción del enlace por tren al puerto exterior de Langosteira. La entidad estatal acaba de publicar en el Diario Oficial de la Unión Europea el anuncio de la licitación de la asistencia técnica para el control de la obra del acceso ferroviario. Según la publicación, el ADIF prevé iniciar esa licitación en el primer semestre de este año.

El anuncio se limita a ese contrato, no a las obras en sí de la conexión ferroviaria, pero supone un primer paso en esa dirección.

Fuentes del organismo estatal han confirmado que por el momento el Ministerio de Fomento, que tiene la competencia en materia de planificación, no les ha dado la encomienda para iniciar la construcción de la línea férrea.

Las obras del ferrocarril costarán más de 140 millones de euros. Por el momento no se ha cerrado un modelo de financiación de los trabajos, aunque está descartado que el Puerto de A Coruña asuma el coste, ya que la entidad afronta una deuda de cerca de 200 millones de euros derivada de la construcción del propio puerto exterior de punta Langosteira.

En abril del 2018, el anterior presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció que el ADIF y Puertos del Estado asumirían la financiación de los trabajos. Ese mismo mes se firmó un protocolo entre el Ministerio de Fomento, la Xunta y Puertos del Estado. Ese documento, que debía concretarse en un convenio, preveía que la Xunta invirtiese 20 millones de euros para garantizar la titularidad pública de la Solana y los muelles de Batería y Calvo Sotelo. Por su parte, Fomento y Puertos se comprometían a licitar el ferrocarril a Langosteira en el primer semestre del 2019.

El convenio pendiente

La llegada al Gobierno de Pedro Sánchez dejó sin concretar ese protocolo, cuyos plazos ya son imposibles de cumplir. A principios de este año, la subdelegada del Gobierno, Pilar López-Rioboo planteó que debía ser la Autoridad Portuaria la que aportase fondos para las obras, pese a su importante endeudamiento.

Esa posición dejaba de lado los acuerdos alcanzados en el Consejo del Puerto, el pleno municipal, el Parlamento gallego y el Congreso, que habían votado siempre a favor de una aportación estatal. López-Rioboo explicó la decisión del Gobierno señalando que apenas se había avanzado en la planificación de la línea férrea -cuyo proyecto estaba listo desde hacía más de un año- ni de la financiación de la obra.

El Ejecutivo matizó su posición en febrero. En una respuesta escrita al grupo de En Marea afirmó que se estaba trabajando en la definición de un esquema financiero para licitar la obra «a corto plazo», sin incrementar la deuda de la Autoridad Portuaria y «de acuerdo con el contenido del borrador del convenio incluido como adenda al protocolo suscrito en abril». Según la respuesta, ese acuerdo firmado por los anteriores responsables del Ejecutivo continuaría teniendo validez para el actual Gobierno.

El anuncio de la próxima licitación del control de las obras refuerza esa impresión, pero por el momento no hay fecha para poner en marcha los trabajos.

La falta de un plan de financiación claro parece el principal obstáculo para iniciar las obras.

A esa circunstancia se suma el rechazo de los Presupuestos del Estado, que ha desencadenado una convocatoria electoral. Sin embargo, es posible que la financiación pueda obtenerse de partidas que no dependan de la aprobación de unas nuevas cuentas generales.

El ferrocarril es imprescindible para poder abrir el puerto interior a usos ciudadanos

Pese a su elevado coste, más de 140 millones de euros, la conexión ferroviaria es imprescindible para que el puerto exterior tenga operatividad completa. Sin tren, Langosteira tendrá dificultad para competir con otras dársena y su capacidad para atraer nuevos inversores será limitada.

Pero la falta del conexión ferroviaria tendrá consecuencias también para A Coruña. Sin esa infraestructura no será posible trasladar a Langosteira todas las empresas que en la actualidad trabajan en el puerto interior.

Como consecuencia, los planes para abrir los muelles a usos ciudadanos, un tema sobre el que se ha debatido durante todo el mandato actual, se quedarían en papel mojado, ya que el puerto tendría que mantener parte de su actividad, lo que obligaría a que continuasen cerrados al público al menos en parte, como ha ocurrido durante los últimos años.

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