El drama de encontrar piso en A Coruña

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Carteles de alquiler de vivienda en A Coruña.
Carteles de alquiler de vivienda en A Coruña. ANGEL MANSO

Precios desorbitados por una política de vivienda restrictiva complican tanto la compra como el alquiler

02 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Ni para comprar ni para alquilar. Pocas veces la promoción inmobiliaria estuvo tan parada como lo está hoy en la ciudad, donde la vivienda se comporta como un organismo vivo. La infección en un punto afecta al resto del cuerpo, con alquiler y compra como vasos comunicantes de un solo problema: la escasez de oferta en relación a la creciente demanda, con el resultado de unos precios desorbitados.

Las nuevas promociones hay que buscarlas con lupa, de ahí que ni siquiera los coruñeses acomodados, que celebran la salida de la crisis con renovados recursos, encuentran lo que desean. Una de las promotoras que trabajan en Náutica vendió todos sus pisos en tres meses, y para las 70 viviendas que Metrovacesa construye en el viejo corralón de A Gaiteira hay más de mil solicitudes de información. Y eso que un piso de cien metros no baja allí de 350.000 euros.

La escasez de obra nueva, unida a esa demanda creciente, hace subir también el precio de la vivienda usada, con un efecto colateral sobre el alquiler. El que no puede permitirse comprar -la mayoría- tiene que recurrir al arrendamiento, que se ha puesto también por las nubes. Si durante el bum del ladrillo del cruce de siglo los coruñeses compraban pisos como quien coge leche en el súper, hoy intentan refugiarse en el alquiler, pero se dan de bruces también con cifras exageradas que son el resultado de una política de vivienda restrictiva.

El inquilinato, a un precio medio de casi 500 euros al mes por piso, se está llevando el 40 % de la renta de los coruñeses, que es una barbaridad. Sumen a ello los recibos de luz, agua…, y tendrán el caso de María Gesto, que el periodista Eduardo Eiroa daba a conocer esta semana en La Voz de Galicia. Gesto estudia Derecho, trabaja y cuenta con una beca, pero ni compartiendo gastos puede hacer frente a los 600 euros que paga por un piso que tuvo que amueblar ella misma y que no dispone ni de calefacción. Así que no hay escapatoria: María tendrá que aprender Economía, además de Derecho, y echar mano de sus padres para salir adelante.

El ejecutivo local, partidario de una política restrictiva en obra nueva, pretendía compensar esa medida y evitar el actual colapso con una oferta municipal de vivienda: adquisición y rehabilitación por parte del Ayuntamiento para generar una bolsa a precios ventajosos y a disposición de los ciudadanos. Después de cuatro años de gobierno, el resultado de esa política es un piso adquirido en todo el mandato. Los tribunales han tumbado alguna compra más por irregularidades varias. Mientras, constructoras y promotoras siguen levantando edificios… en Oleiros y otros concellos del área metropolitana.