El balcón de los niños de la vacuna

En el bicentenario de la muerte de Balmis, la Asociación Zendal prepara nuevos actos sobre la expedición


Un grupo de escolares subía este viernes a visitar la Domus. Pasaron por el Balcón de la expedición de Balmis que está en un lateral del museo. Ni una mirada. Ni un gesto. Y eso que las vistas sobre la bahía son espectaculares. Y que allí están los nombres de la veintena de pequeños héroes cuyas vidas son odiseas: fueron dejados en la inclusa de la ciudad y el 30 de noviembre de 1803, con edades que iban de los tres hasta los nueve años, embarcaron en la corbeta María Pita con destino a América llevando en su cuerpo la vacuna [así denominada porque procedía de las vacas] contra la viruela. «Es la primera campaña mundial de vacunación, ¡tal cual!», enfatiza Pilar Farjas, presidenta de la asociación Isabel Zendal Gómez, entidad que lleva el nombre de la única mujer que participó en aquella iniciativa. 

Aniversario

El próximo día 19 se cumplen dos siglos de la muerte de Francisco Xavier Balmis que dirigió la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna para llevarla a las entonces provincias españolas de América y Asia. Los niños llevaron en sus brazos los granos de viruela que cuando estaban a punto eran trasvasados a otra persona: «De brazo en brazo camino de América», destacan desde dicha asociación.

«No me imagino que en los anales de la historia haya un ejemplo de filantropía tan noble y grande como este», sentenció en 1806 Edward Jenner, descubridor del antídoto contra la viruela. La frase forma parte del conjunto escultórico ubicado al lado de la Domus desde el año 2003, fecha en la que se cumplió el bicentenario de la salida del barco, y que se denomina Balcón de la expedición de Balmis: «Desde este lugar perdemos de vista los barcos que se dirigen al otro lado del Atlántico», se lee en una placa. En las columnas están los nombres de los niños protagonistas de esta aventura. Farjas recuerda que cuando se actualizó la calle de Isabel Zendal, tras el descubrimiento por parte de Antonio López Mariño de su verdadero nombre y orígenes, pidieron al Ayuntamiento que se actualizara el monumento del balcón.

Para este año, con motivo del citado bicentenario de la muerte de Balmis, la asociación impulsa «la reedición de la publicación técnica e histórica más importante que hay de la Real Expedición que es La salud del imperio; ese libro de Susana Ramírez es el documento más importante que hay porque ha recogido muchísima información sobre los registros que hay de todas las rutas y de la presencia tanto de Balmis y Salvany en Hispanoamérica». La idea es hacer una edición actualizada con la colaboración de la editorial Bululú, vinculada a la librería Cascanueces. El nuevo libro contará con «dos capítulos importantes más: uno sobre la participación de los gallegos y otro con las publicaciones sobre la expedición, algunas de ellas que hemos promovido desde la asociación», avanza Farjas. También destaca que en este proyecto «estamos trabajando con la Autoridad Portuaria, que es miembro de la asociación y nos cede su salón para el ciclo de conferencias».

«Han pasado 200 años y volvemos a tener que recuperar el valor de las vacunas»

«No es fácil entender como en ese momento histórico y social España fue capaz de hacer una expedición de tal magnitud. Sorprende muchísimo. Es la primera campaña mundial de vacunación», insiste Pilar Farjas, presidenta de la Asociación Isabel Zendal y ex secretaria de Estado de Sanidad.

Destaca que «no pierde nunca actualidad lo que son las políticas vacunales: nacen con una propuesta que es claramente poblacional, de salud pública, de política de Gobierno y ahora volvemos a tener que recuperar el valor de las vacunas también como política de salud pública».

Entre las actividades que la Asociación Zendal tiene previstas para este año está el tercer ciclo de conferencias cuyo contenido «no solo es de lo que era la enfermedad y la expedición sino del momento de la ciudad, del momento de Galicia, la Ilustración, las expediciones científicas, el momento histórico español y americano...».

En el nuevo ciclo «una de las conferencias de este año va a ser sobre los movimientos antivacunas, los fraudes y la seudociencia, porque después de 200 años, con tanto conocimiento, sin embargo siguen manteniéndose esos prejuicios». Y es que hace dos siglos «no existían políticas de salud pública y esa es la novedad grande de la Real Expedición y ahora resulta que hemos perdido la perspectiva del valor de salud pública en las vacunaciones, más allá del beneficio individual. ¡Con lo que costó que se vacunaran hace 200 años con un líquido de vaca!».

La divulgación sobre la expedición Balmis se da también a través de conferencias en colegios no solo de la ciudad sino de Ourense, Xinzo o Fisterra, «son profesores que nos llaman, sobre todo los de lingua galega, de literatura española y de biología».

Un grupo procedente de la inclusa

En el Balcón de la expedición Balmis, poco conocido y con unas espectaculares vistas, están los nombres de los niños de la viruela, casi todos con su edad. Benito Vélez. Jacinto (6 años). Manuel María (3 años). Andrés Naya (8 años). Vicente María Sale y Belido. José Jorge Nicolás de los Dolores (3 años). Domingo Naya (6 años). José (3 años). Clemente (6 años). Juan Francisco (9 años). Cándido (7 años). Francisco Florencio (5 años). Francisco Antonio (9 años). Gerónimo María (7 años). José Manuel María (7 años). Pascual Aniceto (3 años). Antonio Veredia (7 años). Juan Antonio (5 años). Vicente Ferrer (7 años). Martín (3 años). «A un niño cuyo nombre todavía desconocemos y que falleció durante la travesía». Es posible que ese pequeño sin nombre no subiera al barco, apunta Pilar Farjas, y que fueran 21 y no 22. Además, ahora se saben muchos más datos de estos niños procedentes de la inclusa.

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