Les Luthiers preguntan por la retranca


«Nos dicen que el humor gallego es la retranca, pero querríamos que alguien nos explicase qué es, porque realmente lo ignoramos». Tendemos a pensar, y es un error, que el profesional del humor lo sabe todo sobre el arte de hacer reír, en especial cuando acumula, como en este caso, más de cincuenta años de experiencia. Por eso los periodistas que asistimos el lunes a la presentación del espectáculo que el grupo Les Luthiers ofrece esta semana en el Palacio de la Ópera nos vimos sorprendidos ante tal declaración. Claro, nosotros ni nos planteamos el asunto, por aquello de que el movimiento se demuestra andando y de que convivimos a diario con nuestra retranca. Pero cuestión bien distinta es que sea comprensible para los demás.

Un valiente rompió el silencio en aquella rueda de prensa para contestar que retranca es «doble sentido». Y en efecto, la segunda intención subyace en ella, aunque parece una respuesta insuficiente. El diccionario de la Real Academia Española la define como «intención disimulada, oculta», y esto parece todavía más limitado, como sucede con la versión de la Real Academia Galega: «Habilidade para falar con segundas intencións, en especial cando se procura unha graza intencionada no que se di».

Demasiado ambiguo, de manera que llevo toda la semana buscando una respuesta satisfactoria. Pero no es fácil. El científico Ángel Carracedo escribió hace unos años en este periódico un artículo titulado Del sentido del humor, en el que aproximaba retranca a ironía, aunque matizaba que son distintas: «Con la ironía te ríes de alguien o de tu interlocutor, y genera tensiones. Con la retranca te ríes con tu interlocutor». La retranca implica diálogo y respuesta ágil, según Carracedo, que precisa: «Es en todo caso una ironía bonachona, sin malicia».

El primer trabajo exhaustivo sobre la retranca es obra de Siro López, periodista y caricaturista de La Voz. Aparece en su libro Cervantes e O Quixote. A invención do humorismo. «Lo que caracteriza la retranca ?sostiene? es su valor defensivo», que nace «de la prudencia y la cautela» del gallego. Por eso Siro la considera una estratagema intelectual para salir de una situación conflictiva sin comprometerse, y pone como ejemplo aquella viñeta de Castelao en la que el tabernero le pregunta al cliente: «¿Qué te parece mi vino?». El vino era ruin, pero el paisano salió del apuro diciendo: «Por donde va, moja, y como refrescar, refresca». Así, la retranca «no encaja» en ninguno de los moldes de la ironía, «pues es siempre una actitud defensiva, nunca agresiva».

En conclusión, y en respuesta a la pregunta de Les Luthiers..., por un lado no sé, y por otro, qué quieren que les diga.

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