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«Este bus va para cocheras»

Javier Becerra
Javier Becerra CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

21 sep 2018 . Actualizado a las 12:22 h.

Estabas ahí sintiéndote especial. Pavoneando. Probando el sabor de los primeros escarceos con el sexo opuesto. Estirando los minutos de la sensación de plenitud que se experimenta en los picos más altos de esa montaña rusa llamada adolescencia. Al final de la noche, acompañabas a la chica que te gustaba a casa. Las manecillas del reloj se derretían como en un cuadro de Dalí. Igual que lo cantaban Golpes Bajos en la celebérrima Cena recalentada: «Un beso en un portal, un abrazo, hasta mañana / Qué hombre me sentía cuando a ti te acompañaba».

Tras eso, con los pájaros revoloteando en la cabeza y la sensación de ser invencible, te dirigías a la parada del bus. Allí, en el Obelisco, de noche. Solos, tú y el frío. Vaho saliendo de la boca. Miradas a lo lejos de las galerías de la Marina. Buscaban una macha roja que se concretaría en forma de autobús urbano. La veías. Se acercaba. Empezabas a intuir el número. ¡Sí, era el 2! El tuyo. Mirabas al reloj. 22.30 horas. Más o menos en hora. ¡Buff!

Alivio. Como mucho llegarías unos minutos tarde. Las monedas en la mano. Se abría la puerta. Y cuando ibas a subir las escaleras, el bofetón. Con esa cara que a uno se le pone tras estar conduciendo un mastodonte como aquel todo el día y empezar a ver el final de la jornada, el conductor te mirada a la cara. «Este bus va para cocheras», decía. Y se cerraba la puerta.