La tortilla los atrae, pero las calles y los edificios góticos los atrapan

Turistas de varias zonas del país conocen los espacios más emblemáticos de la ciudad en un recorrido gratuito

.

BETANZOS / LA VOZ

Casi medio centenar de personas, el aforo máximo son cincuenta, asistieron a una de las visitas guiadas que la oficina de Turismo organiza para dar a conocer Betanzos. En el recorrido, que se repetirá el 31 de agosto y el 8 de septiembre, participaron turistas procedentes de Albacete, Jaén y Madrid, entre otros lugares.

«Es la primera ruta que hacemos y está muy bien, pero esperábamos más fresco y hace mucho calor», comenta la andaluza Mónica de la Fuente, que se encuentra junto a su familia de vacaciones. «Visitamos también Santiago y A Coruña, es nuestra primera vez aquí y nos está encantando todo», dice mientras camina dentro del tour que salió a las 11 de la mañana de la plaza García Naveira. «Antes se llamaba plaza del campo o de la feria porque está situada en frente de la Porta da Vila, por donde se entraba, pero se renombró en 1983. Todas las ciudades medievales contaban con un espacio grande para las ferias porque en aquella época incluían ganado», explica la responsable de la visita que alude al parque de O Pasatempo, a pesar de que no está incluido en el paseo. «Es un espacio lúdico, pero sobre todo un lugar de transmisión de cultura e ideas», comenta la guía.

La caminata avanza hasta la plaza de la Constitución en donde se encuentran algunas de las construcciones más valiosas de la localidad, «como la Casa Núñez, de estilo colonial que conserva los azulejos, la escalera y la estructura original. El inmueble alberga el taller del museo del Centro Internacional de Estampa Contemporánea y a la derecha la corresponsalía del Banco de España». Muy cerca, está otra de las joyas betanceiras, el pazo de Bendaña.

«El pazo me gusta mucho y las calles tienen un encanto especial», comenta Antonio González, turista jienense, antes de llegar a la primera de las iglesias, la de Santiago.

El siguiente templo será el de Santa María de Azogue, de la segunda mitad del siglo XIV y la primera del XV, una obra de Fernán Pérez de Andrade O Bóo que, según indica la guía, «anteriormente hizo la iglesia de San Francisco en donde descansan sus restos». De ahí, el recorrido se traslada hasta las calles del casco histórico, en donde varias viviendas están siendo rehabilitadas. «Así pierde encanto, pero son obras fundamentales», aclara la guía ante los comentarios de los visitantes. «Es una pena que estén así», dicen mientras avanzan hasta la que, según indica la guía, «es la farmacia más antigua de Galicia, la del doctor Couceiro, de 1717».

Finalizada la visita, los turistas emiten su sentencia. «La tortilla atrae, pero las calles y los edificios góticos atrapan. Qué bonita ciudad», comenta Antonio a sus hijos, para añadir: «Volveremos seguro para acabar de conocer bien la zona».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

La tortilla los atrae, pero las calles y los edificios góticos los atrapan