Un 12 % más de perros urbanitas

El número de canes se dispara en A Coruña a 23.624 y ya supera al de niños de 0 a 10 años

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i. teijeiro a. a.
A Coruña

La entrada en vigor este año de la ley de la Xunta para la protección y bienestar de los animales de compañía ha provocado un importante aumento de los perros registrados en A Coruña y en toda Galicia. En parte se debe al incremento en las sanciones por tener a la mascota sin chip, que van de 500 a 5.000 euros, pero también es consecuencia de los cambios sociales de los últimos años.

En la ciudad de A Coruña hay a día de hoy 23.624 los perros censados, según las cifras del Rexistro Galego de Identificación de Animais de Compañía (Regiac). Esa cifra supone que se ha producido un aumento de 2.521 canes, un 11,89 %, respecto al mismo mes del 2017, superando la cifra de nacimientos en A Coruña de ese año, que se quedó en 1.781 bebés. Resulta curioso que, según reflejan los datos, la cifra de cánidos registrados es superior a la de niños de 0 a 10 años que viven en A Coruña, un total de 22.208, y prácticamente la misma que la de niños de 0 a 13, que asciende a 27.927.

El incremento del número de perros que viven en los espacios urbanos se refleja en el estilo de vida, las rutinas y prioridades de sus dueños, y también en la adaptación de la ciudad a estos seres. El ejemplo más reciente es la construcción este año de las dos áreas caninas en los parques de Eirís y Bens, donde los dueños pueden tener sueltas a sus mascotas para que jueguen y se relacionen. No solo los perros, también sus propietarios. El gobierno local ya ha asegurado que este no es un punto y final respecto a la ampliación de estos espacios, sino que se seguirán extendiendo a otras zonas verdes y su creación se verá reflejada en los presupuestos municipales del 2019. El Consistorio también está trabajando, tras el período de consultas, en la renovación del texto de la Ordenanza Municipal para la Protección y Tenencia de Animales, que data de 1997, y que llevará al papel los cambios que se han dado en los últimos tiempos en lo que respecta a la tenencia de animales de compañía.

Este cambio sociológico también se constata en el aumento de restaurantes y todo tipo de establecimientos en los que se les permite la entrada: son los llamados locales pet friendly.

A pesar del incremento constatado en el número de perros con hogar y en situación regular, el abandono sigue conformando un problema muy importante, con unas protectoras saturadas y que no dan abasto. Las asociaciones denuncian falta de medios y de implicación de las Administraciones. Constatan un cambio de actitud de estas en los últimos dos años, aunque todavía insuficiente.

Raquel Lijo, presidenta de SOS Pelines, pide más conciencia ciudadana para reducir el abandono y reclama unión entre las protectoras y todas las Administraciones. «Es importante que no compitamos unos con otros, que las perreras, por ejemplo, dejen entrar a gente voluntaria. Que ayuden a que sean ayudados», afirma.

Precisamente son las perreras los centros que se encuentran en un estado de mayor saturación. La Voz de Galicia se ha puesto en contacto con el Concello para intentar tener acceso a la perrera municipal, situada junto al parque de Bens y administrada por la empresa Servigal, pero por el momento ha rehusado facilitarlo.

El aumento en la tenencia de perros registrados durante los últimos años no solo es debido a la obligatoriedad en Galicia de que todos deben tener chip, sino que en parte también se relaciona con un importante descenso de la natalidad, muy acentuado en nuestra comunidad desde hace ya varias décadas. Lo explica el sociólogo y jurista Manuel Baelo Álvarez, profesor universitario y doctorado por la Universidade da Coruña: «En el sur de España hay más niños que perros y en el norte pasa lo contrario, algo que se ve muy bien en A Coruña», afirma.

Para Baelo, el marcado envejecimiento poblacional también influye. «Hay un componente de soledad importante entre los mayores y el animal se convierte en un elemento de compañía», explica.

A Coruña se reafirma como una de las ciudades que más acepta a la población canina y donde más peso tienen a nivel estatal. «La europeización de A Coruña en este aspecto es palpable. Es una de las ciudades que mejor planteadas están en España con respecto a los animales», asegura e insiste en que «los perros cada vez están más metidos en el ideario de la ciudad, y eso en el sur no sucede tanto». Afirma el sociólogo que hay más campañas de concienciación en la ciudad herculina y que las asociaciones de cuidado animal tienen más peso específico en la sociedad coruñesa, algo que también afecta a cómo se relacionan los propietarios de perros. El interés por el mundo canino hace que muchos dueños contacten socialmente en torno a sus mascotas. «Mientras que entre los padres el mecanismo de socialización es el grupo de WhatsApp de los niños, entre los propietarios de canes es el grupo de WhatsApp de los perros. Este es un fenómeno muy del norte y muy de A Coruña», corrobora Manuel Baelo.

«Haces lo imposible para que recupere la confianza»

Debido a la saturación en la que se encuentran las protectoras, muchos colaboradores y gente solidaria ofrece su hogar para cuidar temporalmente a los perros mientras no se le encuentra una familia de adopción.

Ana García ha abierto las puertas de su casa a ocho perros desamparados desde diciembre y colabora con la protectora SOS Pelines. Hablando del tiempo que los animales pueden pasar en una casa de acogida, afirma que «los hay que llevan años, pero te hablo de ocho o nueve, y algunos que acaban muriendo antes de ser adoptados». Los cachorros suelen salir pronto, pero los adultos con seis, siete años o más pueden llegar a morirse porque la gente no los quiere».

Comenta que los perros llegan con mucho miedo y, muchas veces, en estado de trauma. «Tuve uno que durante la primera semana no salía de debajo de la cama, así que imagínate el estado en el que vienen», cuenta. Frente a esta situación Ana confiesa que lo más importante es la paciencia: «Haces lo posible y lo imposible para que el perro recupere la confianza. Es un proceso lento, pero en cuestión de un mes más o menos, eres capaz de que confíe medianamente». Confiesa que, una vez se le encuentra una familia de adopción, la despedida es difícil. «Yo me planteo el tiempo que ha estado en mi casa como un tiempo en el que ese animal no ha estado en la calle y, aunque no se quede definitivamente, al menos conmigo estará bien», afirma.

«Estamos nunha situación de saturación absoluta»

Gatocán es una de las protectoras más veteranas. Asentada en Coirós, lleva desde el año 2006 operando en toda la provincia y especialmente en la área coruñesa. Cuenta además desde el 2008 con un refugio para perros y gatos abandonados.

Beatriz Martín, su fundadora y presidenta, ve «alarmante» la situación de abandono, que no deja de crecer cada año, con las protectoras hasta arriba. «Estamos nunha situación de saturación absoluta. Temos moitos animais adultos e anciáns. A xente só quere cachorros, non cans xa crecidos», afirma. Tienen un total de 90 perros en el refugio y una lista de espera de meses. Ve un cambio de actitud por parte de las Administraciones, que empiezan a ofrecer ayuda a las protectoras de animales, según declara, desde hace dos años: «Na Xunta e na Deputación ata agora non se enteraban da nosa existencia».

En cuanto al panorama en la ciudad, asegura que «a situación é caótica. O abandono é moi superior ás instalacións que hai para atender a estes animais». Martín tilda de «inconscientes» a los que adquieren un perro para luego abandonarlo. «Levan un can para a casa coma se fose un xoguete, cánsanse del e logo tírano por aí», reprocha con rotundidad. La ley de la Xunta aprobada el pasado año le parece positiva. «Estamos moi contentos, pero faltan medios para facer que o que está recollido nela se faga cumprir», concluye.

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