Una cadena más «inteligente» para el laboratorio del Chuac

El hospital incorpora nueva tecnología para automatizar el proceso de analíticas y priorizar los resultados más urgentes


A Coruña / la voz

En un lugar en el que cada día entran, de media, unas 1.700-1.800 muestras de sangre de otros tantos pacientes, contar con sistemas seguros es un requerimiento ineludible, estandarizar el trabajo una garantía y lograr que los resultados despejen incógnitas de salud el objetivo. El laboratorio central del Chuac, situado en el Materno, ha incorporado nuevo equipamiento para seguir avanzando en toda esa gran tarea poco visible pero imprescindible cuando se trata de diagnosticar. Para ello, recientemente se ha puesto en marcha una nueva cadena de hematimetría que permite estratificar el trabajo, conocer en cada momento en qué punto del proceso se encuentra cada muestra sanguínea y priorizar aquellas cuyos resultados son más urgentes. Los de los clasificados como prioritarios salen generalmente en la misma mañana.

«Es un sistema de automatización», resume Raquel Fernández, médica especialista en análisis clínicos y responsable de hematimetría del área sobre una tecnología que mejora en la sistematización de la práctica de hemogramas o recuento de las células sanguíneas, un proceso que «se hace en el 90 % de las analíticas que se piden a cualquier paciente», subraya sobre la relevancia de estos análisis tan frecuentes como necesarios. De esos recuentos, que detalla la cantidad pero también el tamaño de hematíes, leucocitos y plaquetas, se derivan datos que revelan la existencia, por ejemplo, de una anemia, pero también de patologías como la leucemia, explica la hematóloga Lorena García Iglesias.

Conocer la velocidad de sedimentación o realizar test de mononucleosis, por citar solo dos, son otras de las tareas automatizadas en un sistema que, además, no solo «permite la trazabilidad completa de cada tubo sanguíneo», sino que, para facilitar la labor a los facultativos, puede exportar directamente las imágenes al monitor para evaluarlas, sin necesidad de tener que recurrir a ver las muestras bajo el microscopio.

«Es como un robot que programas con unas determinadas órdenes: ya sabe qué procesos tiene que hacer en función de unos valores», describe la hematóloga. «Lo que nos permite es estratificar el trabajo, programar flujos de tareas y evitar a los técnicos mucha tarea manual», añade la responsable de hematimetría para explicar las ventajas que aporta una tecnología que, además, en un futuro y con nuevos equipamientos, podría incorporar más tareas. «El paso siguiente es lograr obtener más información de una única muestra: se ahorrarán tubos y pinchazos al paciente», explica Pastora Rodríguez, coordinadora del laboratorio.

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