Hay que deshacer la casa

La justicia poética pedía que se le hiciera una película a la casa de fantasmas más célebre de la historia


La justicia poética pedía que se le hiciera una película a la casa de fantasmas más célebre de la historia. La mansión Winchester, que inspiró a cineastas como William Castle o Alejandro Amenábar, carecía de narración propia. Un vacío que solucionan ahora los hermanos Spierig, habituales de los seres de ultratumba. Hoy, el edificio de marras -que sobrevivió al terremoto de San Francisco- es un delirio escheriano, atracción para turistas -a cambio de cuarenta dólares- que deambulan por los pasillos que transitó, durante más de veinte años, la mujer del constructor de armas. A cincuenta millas de San Francisco, la viuda enloquecida -por los espiritistas que la trastornaron y por una artritis muy dolorosa tratada con láudano- hizo de la aislada mansión una especie de santuario en donde intentaba burlar a los miles de fantasmas de los muertos por las armas de fuego que cambiaron el negocio de la muerte. Así construyó, durante 24 horas al día, a lo largo de años y años, cientos de habitaciones con cientos de puertas que daban al suelo o a una pared ciega, innumerables escaleras que se perdían en el techo y laberínticos pasadizos para despistar a las almas vengativas. Los accionistas del lucrativo negocio que conquistó el Oeste enviaron repetidas veces a doctores para incapacitar a la dueña del 51 % de la empresa, sin conseguirlo.

Aunque hay velas que se apagan y tornillos que se salen de sus roscas, Winchester: la casa que construyeron los espíritus no es una más de mansiones poseídas, porque hay un portentoso diseño de producción con decorados fotografiados en un azul tenebroso e inquietante que tapiza la atmósfera y, sobre todo, por otro portento, de nombre Helen Mirren, maravillosamente enlutada, tan bella y enérgica a sus setenta y tantos que uno no echa de menos la gloriosa época de El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante ni los abundantes y carnales años casi púberes de The Age of Consent. Es verdad que la película no va más allá del planteamiento que se nos ofrece en el prólogo -«extrañar la diferencia entre la realidad y la ilusión»- pero vale la pena sumergirse en las abruptas oscuridades del plató y asomarse a la cara de plata de la genial Mirren.

«WINCHESTER»

Estados Unidos- Australia, 2017.

Directores: Michael y Peter Spierig.

Intérpretes: Helen Mirren, Jason Clarke, Sarah Snook, Emm Wiseman, Tyler Coppin.

Drama-Terror.

100 minutos.

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