Revientan las puertas de las arcadas del Parrote para hacer botellón

El empresario que montará en ellas un restaurante ya cuenta con licencia municipal después de esperar «más de dos años»


A Coruña / La Voz

Cierta maldición parece pesar en los últimos años sobre el Parrote. Antes de darle forma al túnel y al paseo peatonal ya comenzaron los problemas. Sí, porque nada más empezar las obras aparecieron los restos de las antiguas murallas de la ciudad. Los trabajos fueron paralizados, y a la vista quedó un enorme socavón durante cuatro años, hasta el 2012. Reiniciadas las tareas, surgieron problemas diversos entre el Ayuntamiento y el Puerto. Entre otros asuntos, por deficiencias en las nuevas infraestructuras. Y desde el primer día de la inauguración de la nueva zona peatonal y de ocio comenzaron los actos vandálicos contra el mobiliario urbano.

Desperfectos que aún hoy siguen sin reparar, o que se repararon y se volvieron a romper, como las cristaleras de las escaleras de acceso hacia el paseo del Parrote, los ornamentos en vidrio de las bajadas peatonales hacia el párking o las luminarias.

Los actos vandálicos continúan produciéndose en la zona. Acaban de aparecer reventadas dos puertas de las arcadas en cuyo interior se encontraban en su día los talleres mecánicos y de carpintería de ribeira de los antiguos varaderos del Parrote.

Los tableros que cerraban el local fueron sustituidos por dos vallas metálicas, pero una de ellas también se fue al suelo, permitiendo el acceso al interior. «Ahí dentro hasta duermen personas», manifestó Juan Salgado, un asiduo del paseo.

Efectivamente, en el interior se observan restos de los que se deduce que alguien utiliza los locales como refugio. Incluso hay indicios de que se encienden hogueras. También hay latas y bolsas de plástico, «porque algúns comen e cean alí dentro», dijo Soledad Santos, vecina del paseo del Parrote. Esta mujer aseguró «que en las noches y madrugadas de viernes y sábados vienen grupitos de rapaces, alguno menor, con bebidas», contó otro vecino. «Hacen pequeños botellones», matizó.

En definitiva, la explanada está abierta a los ciudadanos, pero sin servicio y deteriorándose por falta del mantenimiento adecuado y por actos vandálicos.

Un futuro restaurante

De la falta de servicio en el Parrote es consciente el empresario hostelero Lucas Pan, que ganó el concurso de la concesión del local de las arcadas. Lleva más de dos años esperando para abrir un local de cocina tradicional y productos gallegos para el que incluso tiene nombre: El Baluarte.

Estuvo esperando a que el Ayuntamiento le concediese licencia para poder habilitar el local y abrir sus puertas al público. Ahora podrá hacerlo: «Me llegó la autorización el mes pasado y casi me pongo a cantar el Aleluya», ironiza.

 Por otra parte, los paseantes del Parrote también se quejan por la retirada de los urinarios portátiles que había en la nueva explanada, en el paseo marítimo y en la zona de la torre de control marítimo. Piden que se vuelvan a instalar.

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