El edificio okupado en Alfonso IX iba a ser reformado por completo

El propietario de las dos viviendas superiores tenía esa intención, pero el allanamiento actual se lo impide


A Coruña / La Voz

En la Ciudad Vieja viven más de 3.500 personas en 0,39 kilómetros cuadrados. La zona histórica, lejos de ser un emblema para el resto de la ciudad, ha caído en el olvido con los años, tras numerosos proyectos inconclusos y los retrasos del plan de peatonalización. Es un hecho digno de celebrar, por tanto, que una persona decida invertir dinero en un edificio de la zona para reformarlo y ponerlo en valor.

Es el caso del comprador madrileño que adquirió a comienzos de año el segundo y el tercer piso del número 5 de la calle Alfonso IX. Su primera intención era la de hacerse con el inmueble al completo, propiedad de tres hermanos. Pero se topó con que uno de ellos, Fernando, tenía planes para su parte, el bajo y el primero. Su intención era la de mudarse allí con su mujer y su bebé recién nacido. El comprador de Madrid decidió, entonces, hacerse solo con las dos viviendas superiores.

Una vez compradas, su intención era ponerse en contacto con Fernando para acordar una reforma integral del edificio, en visible mal estado. El objetivo era poner en valor el inmueble, ya fuese para vivir en él, para arrendarlo o con vistas a una futura venta. El resto de la historia ya es conocida por todo el barrio. El edificio fue okupado -primero fue el bajo y, ahora, el segundo y el tercero- y nunca llegaron a buen puerto las aspiraciones de esta persona, que gestionó la compra a través de la inmobiliaria Versalles.

Sin conocimiento de denuncia

Del propietario de las dos plantas superiores nada más se supo. Fernando, el dueño del bajo y del primero, le envía frecuentemente correos electrónicos, en los que le alerta de la situación de sus propiedades. Fernando pudo, tras enterarse por la prensa del allanamiento del bajo, echar a los okupas mediante una orden judicial. Sin embargo, no ha trascendido si el comprador de los otros dos niveles ha presentado denuncia por los mismos hechos.

Los okupas que antes estaban en el bajo ahora se han asentado en el segundo piso, mientras que los que hay en el tercero son otros. Estarían relacionados, según los vecinos, con los toxicómanos que frecuentan el parque que hay tras el palacio de María Pita. Además, para poder tener luz han conectado un cable que recorre toda la fachada en vertical hasta las viviendas allanadas.

Plan integral

Los propios vecinos de la Ciudad Vieja han demandado para el barrio en distintas ocasiones la aplicación de un plan integral. El objetivo sería la revitalización de la zona, tras casi 25 años de ideas que no llegaron a concretarse. Una de las partes esenciales sería la rehabilitación de edificios, debido al alto número de inmuebles abandonados y en mal estado. También está pendiente el plan para la dinamización comercial de la Ciudad Vieja, muy aquejada de falta de negocios debido al atraso que sufre en cuestiones como las conexiones de red.

Otro de los aspectos que más afecta a los vecinos y que ha provocado más de un incidente es el mal estado de las calles. En vías como Cortaduría hubo varias caídas debido a las irregularidades que presenta el empedrado.

Un piso con inquilinos transitorios y no permanentes

En febrero los vecinos de Alfonso IX escucharon a una persona gritar en el interior de la casa okupada: «¡Dormir cuesta dos euros!». Se trataba del hombre que había roto el cristal de una ventana, la más próxima al cruce con Amargura, y se había hecho fuerte en el bajo del edificio. A diferencia de las casas okupas con un carácter más activista, esta cumple la función de una pensión. Una persona se lucra ofreciendo un techo bajo el que dormir.

«Existe una especie de turismo de okupas. Vienen, pagan por dormir una noche y se van a otro lado», afirmaba estos días un comerciante de la zona. Un residente en el barrio decía también que la cantidad es de un euro, y no de dos, además de que «el cabecilla es muy agresivo y ha tenido problemas con gente». Asegura también que, tras el desalojo del bajo a comienzos de noviembre, no tiene claro «si sigue cobrando».

En la casa que ardió el pasado sábado 18 en San Pedro de Visma la dinámica era similar. Según una vecina, durante los cuatro años que duró la okupación pasaron numerosas personas por la casa. Esta residente, que puede ver desde su vivienda el inmueble okupado, sostiene que se ha llegado a cobrar alquiler por dormir en él.

La tendencia mayoritaria de las casas okupas que hay en la ciudad es totalmente opuesta a esta. La gran mayoría están habitadas por familias o personas del mismo grupo, que no cobran por dormir en ellas.

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