María Rodés «Cantando copla dejé atrás los prejuicios»

A punto de editar «Eclíptica», llega al ciclo Acreativa convertida en una de las voces más personales del pop


Estuvo en el 2016 en el MAC con Isabelle Laudenbach y deslumbró con su manera de reinterpretar la copla. Ahora lo hace con banda y un nuevo disco en el horizonte que aventura ser de los imprescindibles del próximo año. Actuará en Afundacion (mañana, 21.00 horas, 10 euros) con un formato «pop rock, muy distinto al de la otra vez», advierte.

-El adelanto de su nuevo disco habla del sol, la luna y las estrellas. ¿Un álbum espacial?

-Mi disco está inspirado en un antepasado que era astrónomo. Me lo descubrieron mientras estaba haciendo una residencia artística. Dirigía el observatorio del Ebro, al tiempo que se libraba la Guerra Civil. Hizo un diario personal que cayó en mis manos. Y el disco terminó girando sobre la guerra, la astronomía y también la espiritualidad, porque este hombre era un jesuita. Al final ves que la astronomía y la espiritualidad eran el refugio de una situación de máximo caos, que era la guerra.

-¿Se incrementará por ello el punto escapista de su música?

-Puede ser que esté toda esta cosa del refugio. Y eso puede ser visto como un escape.

-Su anterior elepé, «María canta copla», estaba atado a una idea muy concreta. Este se ve que también. ¿Se siente cómoda con discos cerrados?

-Sí, para mí son motores creativos. Yo necesito agarrarme a una historia, un concepto o una idea para empezar a trabajar. Desde ahí te pones un marco para crear. Me gusta hacerlo así. Supongo que con tanta libertad me bloqueo un poco más. Este método me resulta más enriquecedor porque, además de hacer música, estoy aprendiendo una serie de cosas.

-El disco de la copla marcó un punto de inflexión en su carrera. ¿Qué aprendió en él?

-Más que aprender lo que hice fue desaprender. Cantando copla dejé atrás mulos prejuicios. Meterme en un mundo musical que no es el mío, del que no tenía ningún bagaje y que esta tan contaminado de prejuicios, fue muy importante para mí. De pronto, llegué allí y fui soltando todas las etiquetas.

-¿Entrar así en los géneros, como un intruso, es el mejor modo de romper con todo?

-Sí, estar en un mundo que no es el tuyo. Yo venía de un marco muy concreto, más indie y de pop experimental. Entras ahí y aprendes mucho de música. Llegas a otro público. A nivel estrictamente musical también fueron muy reveladoras las composiciones y, sobre todo, darme cuenta de la gran importancia de la interpretación.

-En el adelanto de su nuevo disco, «Fui a buscar el sol», llega un momento en el que canta «Quisiera ser tan alta como la luna». ¿Lo haría de no haber pasado por el disco la copla?

-Seguro que ese guiño tiene que ver con ese desprendimiento de prejuicios que te decía antes. No lo había pensado mucho, pero seguramente venga de ahí.

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