Fue el jefe de Cirugía Genera en el hospita Juan Canalejo
06 nov 2017 . Actualizado a las 17:14 h.Joaquín Arijón, exjefe de sección de Cirugía General del hospital Juan Canalejo, nos ha dejado. Se ha ido un gran profesional, muy querido por todos. Buen cirujano, conocedor de su oficio, era un modelo para el joven Mir que iniciaba el entrenamiento quirúrgico a su lado. Casi todos tenían la oportunidad de realizar su primera cirugía de la mano de su experiencia. Se pasaba la intervención corrigiendo y riñendo, situando al neófito al borde del ridículo, pero todos recibían los rapapolvos como una caricia, era el caminar de la mano de un padre. Fue, también, el mejor de los emisarios sindicales en un momento en que empezaba la puesta en marcha de los grandes hospitales públicos, pero también, con la nueva reglamentación administrativa, que traía de cabeza a los ejecutivos y a los administrados. Un tiempo ilusionante desde el punto de vista profesional, pero con un camino por definir. Arijón nos hizo partícipes, a todos los profesionales representados, de una gran amistad desinteresada, adornada con el manejo de nuestras reivindicaciones ante los directivos de la Administración. Hasta las derrotas acababan en aplausos.
Su entrañable esposa, María Teresa, que también eligió un mes de noviembre para irse, era una catalana justa y buena; inteligente y desprendida, que formaba un tándem inseparable con su marido, actuando como abogada de todos nosotros frente a la Administración sanitaria. Pero Joaquín también tuvo la intuición de reivindicar ante la gerencia del hospital un espacio físico para los médicos, donde pudiésemos relajarnos y entrar en contacto unos con otros, fundamentalmente, en el tiempo de guardia.
Le costó mucho esfuerzo y a los gestores les parecía una frivolidad. Nada más lejos de la realidad. Muchos estamos convencidos, que la puesta en marcha del Club Arijón mejoró la asistencia de Urgencias en el Juan Canalejo creando un ambiente de solidaridad y confianza entre los profesionales, que sin duda repercutió en nuestros pacientes.
El Dr. Arijón fue un ser excepcional, de los que se nutren y robustecen las ideas de su tiempo y las devuelven multiplicadas en beneficio de los demás. ¡Hasta siempre!