Los dioses del Olimpo en Riazor


Hace 11 años, recién elegido presidente de la Federación Gallega de Atletismo, propuse al ex concejal de deportes del gobierno bipartito, Xan Caxigal, la organización conjunta de una carrera pedestre con el nombre de «Coruña 10». Al margen de la simbología que suscita el término, pretendíamos que este evento llegara a convertirse en un símbolo de los hábitos deportivos de la ciudad.

A pesar de que Albert Einstein decía «nunca pienso en el futuro porque llega enseguida», pusimos la vista en el horizonte, sabiendo que había que trabajar duro para que la prueba alcanzase el relieve social pretendido. Las posteriores corporaciones municipales también percibieron esa necesidad y colaboraron estrechamente con el ente federativo.

De esta manera fue adquiriendo protagonismo. Apostamos con convicción, entusiasmo y sin complejos, hasta el punto de que, años más tarde, tuvo descendencia: Coruña21 y Coruña42. Pero, tal vez porque fue la primera de la trilogía, esta carrera me suscita sensaciones muy especiales.

Es la más numerosa de las tres pruebas y la más popular. La inmensa mayoría de las personas, siguiendo una programación sencilla, son capaces de alcanzar el nivel de condición física para finalizar un 10K. Pero una media maratón ya exige un mayor compromiso y no digamos ya si se pretende correr sin parar una maratón.

El futuro previsto hace años ya ha llegado y Coruña10 se ha convertido en una de las señas de identidad de la ciudad herculina. El deporte más olímpico de todos se ha popularizado desde que los dioses del Olimpo descubrieron el asfalto. La población coruñesa tiene motivos para estar orgullosa de esta prueba.

Porque, cuando se analiza la evolución de este evento deportivo, se constata con satisfacción cómo se eleva progresivamente su grado de influencia social y cómo se fomentan los hábitos saludables de una población que se prepara físicamente para llegar en las mejores condiciones.

Eso es una apuesta clara por usa sociedad más sana y hay que percibirlo no como un gasto sino como una inversión. Pero también constatamos con alegría el aumento de la participación femenina y de las poblaciones escolares.

Ayer muchos corredores disfrutaron de una gran prueba. Otros vencieron a sus propios límites. Grandeza épica.

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