Los «otros» deportes tienen futuro

iago caridad / c. a. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Entrenamiento de jugger en el Paseo de los Puentes
Entrenamiento de jugger en el Paseo de los Puentes CESAR QUIAN

No salen en la tele ni son ídolos de masas, pero reclaman su lugar dentro del panorama deportivo de la ciudad

02 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

En el año 2010, durante unas vacaciones en Irlanda, Wenceslao García acudió a un partido de fútbol gaélico. «Allí tiene mucha tradición y cuando regresé a A Coruña decidí colgar carteles por la ciudad y juntar a gente para crear un equipo», recuerda. Fue entonces cuándo echó a andar el Fillos de Breogán que actualmente cuenta con 70 fichas.

Tres años más tarde, un buen día del 2013, Iago Docampo tuvo la idea de fundar el primer equipo de quidditch de Galicia. Sí, quidditch, el deporte favorito de Harry Potter y del resto de colegiales de su famosa y mágica escuela.

Si un día usted yendo por la calle se encuentra a un grupo de tipos liándose a golpes con palos de gomaespuma a ritmo de tambor, no se asuste, están jugando al jugger. Este es un deporte nacido a finales de los año noventa y que en países como Alemania goza de una gran popularidad. Mucho más antiguo es el fútbol gaélico, practicado desde tiempos inmemoriales en Irlanda, pero que es poco conocido fuera de la isla.

Wenceslao García tiene el honor de ser el introductor de este deporte no solo en la ciudad sino también en toda Galicia. Él fundó el Fillos de Breogán, el primer equipo de fútbol gaélico de la comunidad autónoma. «Un día fui de vacaciones a Irlanda, fui a ver un partido en directo y decidí que sería buena idea fundar un equipo aquí, así que puse anuncios por la ciudad cree un grupo de Facebook y conseguí reunir a la gente suficiente para crear un equipo», dice Wenceslao.

Minoritarios, raros

También Iago Docampo, cuando decidió crear un equipo de quidditch en A Coruña, recurrió a la colocación de anuncios por diversos lugares, así como a un foro de Internet donde promocionó la iniciativa. Fue así como el equipo Dementores Quiditch Team echó a andar. Empezaron la aventura tres y hoy ya son 20. «Dos de los nuestros formaron parte de le preselección para ir con el combinado español de quidditch al campeonato europeo», explica Iago. Y aunque «no llegaron a ir, uno de ellos tiene 20 años y es muy bueno; yo creo que el año que viene lo seleccionarán», augura.

Tanto Iago como Wenceslao practican deportes muy diferentes entre sí, pero con una característica en común: son minoritarios, son raros. Por lo menos por estos lares. Ellos son pioneros, como los que le daban patadas a un esférico en los descampados, hace poco más de cien años, cuando estaba naciendo el fútbol. «Todos los deportes cuando son minoritarios, se les etiqueta de raros o frikis, entonces a cualquier deporte nuevo que empiece a surgir se le llamará así», asegura Ignacio. Él tiene 30 años y empezó a practicar quidditch hace tres. «Lo conocí por un amigo, fui a probar y me gustó», comenta, si bien «no soy fan de Harry Potter, lo hago porque me gusta el deporte. De hecho hay gente aquí que tampoco es fan y viene de otros deportes como el rugbi. Los fans de la saga vienen un par de días y se van, los que se quedan son porque les gusta el deporte».