Dani Martín triunfa en la reapertura del Palacio de la Ópera

B. Capelán / R. García A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Arranca una segunda vida para uno de los recintos de España con mayor uso al tener una ocupación de más de 305 días anuales

02 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Localidades agotadas». Eso dice un letrero pegado en la taquilla. Se repite en la entrada principal. Había en el ambiente muchas ganas de Dani Martín. El artista madrileño es el primero en actuar en el Palacio de la Ópera tras las reformas efectuadas, que dotaron al recinto de casi 2.000 butacas nuevas. Poco se usaron. Sin decir nada, un simple gesto del cantante con las manos sirvió para que prácticamente todo el público emergiese del asiento y vibrase con su actuación, más acorde para otro tipo de recinto.

Rodeado de televisiones de tubo que, entre interferencias, retransmitían algunos de sus vídeos musicales, Dani Martín presentó ante sus fieles admiradores coruñeses La Montaña Rusa. Nunca un título hizo tanto honor a un espectáculo. Así fue su concierto, una ida y vuelta que combinó a la perfección temas rápidos y lentos. La introducción, con imágenes de combates de Mohamed Alí y mensajes motivacionales pregrabados por el propio cantante, también daba pistas a los asistentes de lo que les esperaba. El repertorio, que incluyó canciones de su etapa en El Canto del Loco, pasó por temas de todos sus discos y fue ampliamente coreado por sus fans.

Sin duda, la gran sorpresa de la noche fue descubrir que, cuando se encendieron las luces que desvelaron a los músicos en el escenario, junto a Dani Martín estaba Iván Ferreiro. El cantante vigués presentó al madrileño e interpretó junto a él Las Ganas. Si se puede poner un pero al redondo espectáculo ofrecido por Dani Martín, ese sería su estilismo. Tinte amarillo en el pelo y chaleco negro y fucsia, con camisa de topos blancos. A pocos le importaría; era más importante gritar a tumba abierta canciones como Peter Pan, París o Que se mueran de envidia. En esta última, su nuevo éxito, fueron los casi 2.000 asistentes los que se encargaron de cerrarla con sus voces.