Un usuario telefoneó durante cuatro días antes de lograr ser atendido
26 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Tras acudir a urgencias en el Materno en el mes de abril, a los padres de una paciente con un hueso roto se les informó de que debían volver por el servicio un mes más tarde para comprobar la evolución y retirar la escayola. «Se avisará telefónicamente al domicilio del día y hora de la consulta médica», dice el parte. La doctora avisó entonces a los padres: «Si no les llaman en unos días, llamen ustedes para confirmar la cita», les dijo.
Ahí empezó el problema. Los padres, sin ninguna queja -todo lo contrario- sobre la atención médica recibida, sí se encontraron con unas dificultades no esperadas para poder saber el día y la hora en que tenían que regresar al hospital.
Pasados veinte días sin recibir ninguna llamada -el día que recibieron atención en el Materno comprobaron que su teléfono estaba correctamente en la base de datos del Sergas-, atendiendo al consejo de la doctora, comenzaron a llamar ellos al número de citas de especialidades del Teresa Herrera que les facilitaron.
El primer día, tras cuatro llamadas a un número donde nadie atendía, buscaron otro del centro. Tras explicarle el motivo de la llamada a quien cogió el aparato, la persona que los atendió les dijo que tenían que llamar al número al que habían telefoneado previamente.
Lo hicieron, exactamente 34 veces más ese mismo día, a distintas horas, sin lograr que nadie cogiera el aparato.
Al día siguiente volvieron a intentarlo hasta en 31 ocasiones, pero o no respondía nadie o les colgaban el teléfono. Perseveraron y a la tercera jornada, espaciando las llamadas durante toda la mañana, lo intentaron en 56 ocasiones. Tampoco hubo éxito. Al cuarto día, finalmente, lo consiguieron tras quince intentos. En total, 140 llamadas para confirmar una cita que había sido enviada por correo -y no por teléfono, como les habían dicho- a una dirección equivocada.
Los padres no responsabilizan a las personas encargadas del servicio de citas telefónicas, que seguramente, dicen, asumen mucho más trabajo del que pueden atender, pero sí consideran que tener que llamar 140 veces para saber el día y la hora de atención del especialista es, como poco, excesivo.
En persona
Desde el Sergas indican que no les constan quejas del servicio. Reconocen que pueden existir picos de demanda, tanto telefónica como presencial, por lo que, puntualmente, puede haber que insistir. Aseguran que nunca ha habido desatención telefónica y que las tres líneas disponibles están cubiertas con personal. Añaden que también es posible pedir esas citas en persona desplazándose hasta el Teresa Herrera. No está disponible la posibilidad de hacerlo en Internet.