Vicente construye sellas con la precisión de un cirujano

Este médico del Chuac dedica buena parte de su tiempo libre a construir toneles y otros objetos de gran tradición en Galicia


Betanzos

Doce del mediodía de cualquier día de semana. El doctor José Vicente Lagoa reconstruye una mama en un quirófano del Chuac. Siete de la tarde de la misma jornada. Las mismas manos golpean trozos de madera de carballo para encajarlas dentro de un aro de metal. José Vicente Lagoa construye una de las decenas de sellas que se venderán a los pocos días en una vistosa tienda de Betanzos. Es la doble vida de este hombre cuyas manos contribuyen a hacer un mundo mejor. Tiene 46 años, cuatro hijos (de entre 9 y 3 años) y una afición desmedida por una labor que fue el sustento familiar de sus antepasados, como muestra la imagen de su abuelo Pedro. «Meu pai, en cambio, foi industrial, non se dedicou a facer sellas e toneis, levou o negocio dun xeito máis administrativo», explica José Vicente.

La tienda, con varios escaparates, se encuentra en plena muralla de Betanzos, donde comienza el barrio de la Ribera. Abundan las sellas, los toneles, los paragüeros, los maceteros, los cubos de pozo construidos por las manos del doctor. Y también hay otros muchos elementos «importados» para su venta, como los alambiques de latón. En general, son objetos vitales en la vida de hace varias décadas pero que hoy han vuelto a modo de un galician vintage, elementos de nostalgia que se compran para incorporar a las viviendas como elementos decorativos. «Hai escritos do século XVII en Betanzos nos que se fala dun toneleiro que se chama Lagoa, e nesta mesma ubicación», explica el doctor.

 -¿Un antepasado?

-Supoñemos, pero non é fixo.

Volvemos a las manos de José Vicente. De precisión milimétrica con un bisturí y con ruda fuerza para sus creaciones manuales. Viendo la maquinaria que le rodea -alguna de más de cien años-, y las amenazantes herramientas entre las que se mueve, uno se plantea si su hobby puede comprometer su profesión en caso de accidentes, porque sus manos de cirujano son su medio de vida y el de su familia. «Nunca tiven un accidente, procuro ter moito coidado, non forzar coas máquinas…».

Casualmente, entre sus especialidades en el quirófano está la reparación de manos. Imaginen la sorpresa de un carpintero quien, con la extremidad dolorida, oye de boca del cirujano la atinada descripción de la máquina en que se magulló la mano.

Llega un punto en la conversación en que se percibe que el de tonelero no es una afición de ratos libres. Lo que hace José Vicente en cada golpe a la madera, en cada cincelado, en cada estallido de barniz es una defensa a ultranza de una profesión venida a menos. «Pecharon moitas tendas de artesanía en Galicia, este sector está de capa caída, temos que replantexar o negocio…». Y en ese momento está Artesanía Lagoa, en la adaptación al universo 2.0.

Así que el carballo del país y el roble americano, la materia prima que más abunda en este local de Betanzos, se mezclará en breve con los conceptos de software y venta on-line. Hablando de madera, Lagoa cuenta una anécdota sobre la abundancia de teca en la zona de Ferrol. De allí le vienen muchas sellas de este material para reparar. «Foi polo desgüace de barcos construídos de teca, quedou moitísima madeira e aproveitouse dese e de doutros xeitos», relata José Vicente Lagoa. Y la teca es una madera casi eterna.

Este cirujano-artesano, al que algún cliente ha apodado con pleno acierto como «renacentista», no se sale del guion clásico cuando crea alguna pieza. Sus innovaciones son híbridos de otros tradicionales, como el tonel que sirve de paragüero. Lucha contra la desaparición de este gremio. Que el tiempo no lo sepulte. Quizá por eso intenta ser él quien domine el tiempo. Enseña su última creación. Es un reloj de madera.

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