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El pazo das Cadeas, en el valle de Barcia, retoma su actividad en la celebración de eventos


CARRAL / LA VOZ

El pazo das Cadeas, una pétrea edificación del siglo XVI ubicada en el valle de Barcia, Carral, retoma con ilusión su actividad hostelera dirigida a la celebración de todo tipo de eventos. En esta ocasión de la mano de Josmaga, empresa con amplia experiencia en el sector. Por este motivo, mañana, a partir de las 18.00 horas, el pazo celebra una jornada de puertas abiertas, tanto para profesionales del sector como para particulares, con la intención de dar a conocer este edificio y los servicios que ofrece para la celebración de bodas y ceremonias civiles y sus cuidados jardines donde está plantada una gran carpa con capacidad para 300 personas.

Los visitantes que se acerquen al pazo recibirán una visita guiada, además de unos pinchos y un vino, que correrá a cargo de unos amigos de la casa, los propietarios de los viñedos de Fefiñanes.

Nadie mejor que su propietario, Enrique Marchesi-Herce, para conocer los pormenores de este lugar. A sus 70 años, conserva una imagen de hombre aventurero, inquieto e ilusionado. Fue cazador profesional en África y después recorrió el mundo como piloto de Iberia. Ahora, jubilado, vive en una zona «vivible» en el pazo y asegura meterse en este negocio por necesidad: «Busco vías de financiación».

El anfitrión recuerda que en la actualidad «los propietarios de los pazos tenemos que hacer encaje de bolillos para poder mantenerlos», de lo contrario «habría que venderlo, y eso me daría mucha pena porque estos edificios arrastran más sentimientos que el de la propiedad», afirma sin nostalgia. A pesar de que «me insisten en que lo venda», confiesa que no lo hará «porque el alma de una familia, un linaje, está en el pazo», concluye.

El paso de Mariana de Neoburgo cuando iba a reunirse con el rey Carlos II

Una de las anécdotas más destacables en la larga historia del pazo das Cadeas la protagonizó la reina Mariana de Neoburgo, cuando en abril del año de 1690 llegó a España después de casarse por poderes con el rey Carlos II, último que fue de la dinastía de la Casa de Austria. La reina pasó dos días en Barcia y como gesto de agradecimiento y el tratamiento que dispensaron a Mariana de Neoburgo, el rey otorgó al señor del pazo el Derecho Real de Cadenas, de ahí el nombre del pazo, que conserva las cadenas originales en la entrada al edificio, y que significan derecho de asilo para los que, perseguidos por la ley, buscaban refugio.

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