«Tengo miedo de no acabar triunfando y fallarle a todos»

«El buen rollo que hay en el Club Halterofilia Coruña no lo he visto en ningún sitio»


a coruña / la voz

Tiene catorce años y es la revelación de la temporada en la halterofilia coruñesa. Su madre, muy sensata ella, le pide que tenga los pies en el suelo. Está contenta porque ve que la autoestima de su hija ha subido enteros, pero repite que «a donde llegue, bien estará. Lo mejor de todo es el durante». Aún así, Irene Blanco (A Coruña, 2002) siente la presión.

-¿Para ser una buena halterófila en A Coruña hace falta llamarse Irene? [La también coruñesa Irene Martínez es campeona europea y medallista mundial].

-Pues es una coincidencia curiosa. Tiene su gracia. Como yo me apellido Blanco, mi entrenador (Ferenc Szabo Tabar, alma mater del Club Halterofilia Coruña) ha terminado llamándome Blancura, ja, ja...

-¿Cómo está viviendo este momento en el que todos la señalan como la gran promesa femenina de la halterofilia española?

-Tengo miedo de no acabar triunfando y fallarle a todos.

-¿Siente mucha presión?

-No, a ver. Yo trabajo para lograr mis objetivos, y me esfuerzo, pero el día de mañana me puede pasar cualquier cosa. Me puedo lesionar, por ejemplo.

-¿Cuáles son sus objetivos?

-El campeonato europeo que se celebrará en Polonia en el mes de septiembre. Ese es mi próximo objetivo. Ahí espero dar lo mejor de mí.

-¿A dónde le gustaría llegar?

-El objetivo que veo más cercano es, a los 16 años, estar en la residencia Joaquín Blume, el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Pero, no sé. Lo veo lejos.

-Ahora que empieza Río, ¿unas olimpiadas serían su sueño?

-Todavía llevo poco tiempo. Ya se irá viendo.

-¡Ay! Ahora soy yo la que le está metiendo presión. Disculpe. ¿Qué le dicen en casa?

-Me dicen que da igual quedar de tercera, siempre que dé lo mejor de mí. Saben lo que hay y me animan a ir a por ello. Mi madre me dice que lo importante es que me esfuerce al máximo en todo lo que hago. En el deporte, en los estudios...

-Ahora pasa para tercero de la ESO, pero, en un futuro, ¿piensa seguir estudiando?

-¡Por supuesto! Las prioridades son las prioridades. Me gustaría compaginar el ser deportista de élite con los estudios.

-¿Y qué le gustaría estudiar?

-Quiero hacer el Bachillerato de Artes. Pintar y dibujar es lo que más me gusta después de esto.

-Así que esas manos están habituadas a los pinceles además de a las halteras. ¿Qué tal los callos de las manos?

-Lo pasas peor cuando no los tienes.

-De momento, usted ya ha batido 27 récords de Galicia, ¿dónde guarda las medallas?

-Al principio estaban en un estante cuadrado, pero dejaron de caberme ahí y las trasladé a una estantería donde antes tenía las muñecas y mis juguetes.

-¿Ha tirado las muñecas?

-No. (Sonríe).

-¿Conviven con las medallas?

-No, las trasladé a otro mueble más pequeño. Ahora están todas un poco apretadas.

-¿Es feliz?

-Sí, me siento muy a gusto con la halterofilia. Es lo que se me da bien y lo que más me gusta hacer. Esto nunca me había pasado con otros deportes. Comparado con esto, los otros no me llenaban.

-¿Qué otros deportes probó?

-Baloncesto, patinaje y yudo.

-¿Se siente apoyada?

-Muchísimo. Por mis compañeros del instituto, por mis profesores y, sobre todo, por la gente del gimnasio y por mi entrenador. Pero no porque sea buena, sino que lo hacen para que me sienta a gusto. El buen rollo que hay aquí no lo he visto en ningún otro club deportivo. Yo venía de modalidades deportivas en las que me sentía muy mal.

-¿Había mucha exigencia?

-No, pero sí desmotivación, por eso lo acababa dejando. Me tienen dicho frases como «no sirves para nada» o «das asco». En cambio aquí es: «¿Fallas? No pasa nada, vuelve a intentarlo».

«Lo femenina que soy lo decido yo, no el deporte que practico»

Irene Blanco ha encontrado su sitio en la halterofilia.

-¿Cómo fue aquel día en el que su entrenador llegó a su instituto, les hizo unas pruebas a todos y se fijó en usted?

-Yo le dije que no servía para esto porque peso mucho y me contestó: «Aquí hay sitio para todos, cabe todo el mundo». Me dijo que no se me daba mal y que podría conseguir buenos resultados.

-Aquel día destacó.

-Hice más puntos que los niños, pero eso no lo supe aquel día. Me lo contaron después.

-Lleva 19 meses entrenando. ¿Cuántos años tenía la primera vez que levantó una haltera?

-Doce años. Es la edad perfecta. Y eso que, en general, este deporte tira para atrás a las chicas. Me dicen: «¿Eso no es de hombres?».

-Es un prejuicio habitual.

-Lo femenina que soy lo decido yo, no el deporte que practico. Aparte, ¿qué es ser más femenina o menos femenina? Yo soy igual de femenina que cualquier otra mujer. En el caso de que estuviese más o menos musculada, tendría el cuerpo perfecto para lo que me gusta hacer y eso es lo único que me importa.

EL DATO

Peso. Irene Blanco ya levanta hasta 75 kilos de máximo en competición. Admira a Irene Martínez y a Lidia Valentín.

Entreno. Llega al gimnasio a las cinco de la tarde y no se va hasta las siete y media. Es tan feliz, que se le pasa volando el tiempo.

Aficiones. Pinta y toca el piano. Le gusta todo, «desde la música clásica hasta el rock más heavy. Soy muy ecléctica», asegura.

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