Los últimos vazquistas cabalgan al ocaso

La retirada de José Luis Méndez Romeu marca el punto final del ciclo que abrió la victoria en las municipales de 1983


a Coruña / La Voz

El adiós a la política de José Luis Méndez Romeu marca el fin de una época. El antiguo concejal, secretario de Estado, conselleiro y aún diputado era el último cargo electo de la llamada «vieja guardia vazquista», aunque en realidad no era ni tan guardia ni tan vazquista. La familia política que creció alrededor de Francisco Vázquez fue más diversa de lo que se cuenta y sus miembros han tenido destinos distintos.

Los pura sangre

El vazquismo ha sido a veces una bandera a la que agarrarse para lucir las seis mayorías absolutas de su creador, o una simple etiqueta para la gente de confianza del alcalde. En su núcleo original se puede situar a un grupo muy reducido de personas. Uno de ellos es el expresidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda, concejal de Urbanismo entre 1985 y 2003. Siguió como edil en la oposición hasta el 2015, aunque con una presencia pública ensombrecida durante los últimos años por los problemas de Caixa Galicia, de la que fue vicepresidente. Fernández Moreda, que ahora tiene una relación más distante con Vázquez, trabaja en la oficina del Valedor do Pobo, como responsable de Urbanismo y Justicia.

Otro miembro destacado es José Nogueira, que compartió con el exalcalde responsabilidades autonómicas como secretario de organización del PSdeG, para luego ser su jefe de gabinete (1983-1985) y después su concejal de Policía, Transportes, Interior y Personal. Nogueira, uno de los apoyos más sólidos de Vázquez y con el que mantiene una excelente relación, siguió como edil hasta el 2015. Renunció a ir en las listas tras aparecer como investigado en la Pokémon, aunque siempre ha defendido su inocencia y se han archivado parte de las pesquisas contra él. Es asesor del PSOE en la Diputación.

Otros dos componentes son José Iglesias Mato «Palau» y Esteban Lareo Castro. El primero falleció de una hemorragia cerebral en el 2008, miles de personas acudieron a su entierro. Entre ellas Francisco Vázquez, por entonces embajador en el Vaticano, que muy emocionado le describió como «gran amigo y gran coruñés». Lareo Castro, también muy querido, perdió la vida en un accidente de circulación. Su hijo Esteban fue concejal de Infraestructuras con Javier Losada.

El segundo círculo

«Heredero, no continuador». En el 2006, Francisco Vázquez se fue a la embajada del Vaticano y dejó el bastón de mando a su portavoz, Javier Losada. Dos años antes, José Luis Méndez Romeu, un militante comunista de juventud con Emilio Pérez Touriño que había entrado en la corporación en 1987 y sonaba como posible sucesor, fue nombrado secretario de Estado. El traslado de Méndez, al que los vazquistas clásicos, la mayoría de UGT, llamaban «coco» por que venía de CC.OO., dejó vía libre a Losada, al que Vázquez ya había cedido la batuta del partido en A Coruña. La relación entre ambos nunca fue tan estrecha como con Lareo o Palau, pero se rompió para siempre cuando Losada pactó el BNG en el 2007. «Es mi heredero, no mi continuador», clamó Vázquez. El choque dejó una fractura abierta en el PSOE.

La derrota del 2011

La fragmentación interna. Losada perdió las elecciones del 2011 frente a Carlos Negreira y pasó a centrarse únicamente en el Senado, del que ya formaba parte desde el 2008. Mantuvo el escaño hasta las generales de diciembre del 2015, cuando fue relegado al tercer puesto en la lista, y se negó a repetir en ese puesto el 26-J. Ha vuelto a su puesto de médico en el Abente y Lago.

Uno de sus hombres de confianza fue Carlos González-Garcés, concejal de Fiestas, pero su relación estalló, una de las muchas grietas que se abrieron en el partido en aquellos años, cuando fue relegado al puesto número 8 en la lista del 2011 que encabezó Losada. Garcés volvió a la docencia y ahora está jubilado.

El ocaso del legado

Rumbo a Vigo. La actual secretaria general del PSOE coruñés y última candidata a la alcaldía, Mar Barcón, es concejala desde 1999. Entró de la mano de Losada, que introdujo más cambios en las listas, pero no cuajaron y nunca logró emular los resultados de Vázquez. Barcón, la política más exitosa de esa generación, ha defendido el legado del exalcalde, pero otros le han criticado mientras él se alejaba del partido, ayudando a difuminarle como referente y avivando las feroces críticas del BNG y la Marea. Méndez Romeu le reivindicó en su despedida no solo como ganador de seis mayorías absolutas, sino como el «gran alcalde de A Coruña» y hombre clave del municipalismo. También citó a Abel Caballero, alcalde de Vigo, como gran heredero de un vazquismo que, paradójicamente, está en pleno ocaso en A Coruña.

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