Con ganas de repetir

Sandra Blanco PEDAGOGA Y BLOGUERA DE LA MARIOLA

A CORUÑA

ivir aventuras. Explorar. Experimentar. Emocionarse. Y aprender. Disfrutar el verano en un campamento es una de las vivencias que quedan grabadas en los recuerdos de infancia. Así que más allá de lo imprescindibles que son en muchos casos para la conciliación, los campamentos son una de esas experiencias que ningún niño debe perderse.

Para practicar deporte, aprender inglés, música o cocina, con actividades artísticas, granjeros, hípicos, de surf? Para diferentes edades y de variadas modalidades: urbanos y de mañana, para pasar el día entero, de una semana o de quince días. Todos con la misma filosofía: despertar su curiosidad, su creatividad y que los niños se diviertan.

Un cambio de ritmo y de rutinas, en un entorno nuevo, que sin duda favorece la independencia de los niños. Su autoestima y su libertad aumentan y después de una pequeña -suele ser corta- fase de adaptación todo va sobre ruedas. Su espíritu aventurero y curioso suele ganarle la batalla a la morriña y a las ganas de volver a casa. El trabajo en equipo y el compañerismo son también las ventajas de compartir vacaciones de verano. Junto a la responsabilidad, otro de los factores que se refuerza en estas estancias.

VAprendizaje para los niños, pero también para las madres y los padres. El hecho de dejarlos dormir fuera de casa y la separación de la familia durante días es una experiencia enriquecedora para todos.

De recuerdos de las veladas nocturnas, de descubrimientos, de nuevos amigos? llegará cargada su mochila a la vuelta. Con mil historias que contar y, casi con toda seguridad, con ganas de repetir el próximo verano.