Vía libre para circular por el Parrote

Eduardo Eiroa Millares
E. EIroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Los vehículos que salen por la calle Tabernas pueden circular por el Parrote.
Los vehículos que salen por la calle Tabernas pueden circular por el Parrote. andrés lemos

Nada impide el paso entre la Maestranza y el Finisterre, quien salga por Tabernas llegará a un lugar vetado a los coches

13 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La extraña peatonalización de la fachada marítima de la ciudad sigue aportando capítulos curiosos. Por la zona ganada por los caminantes circulan a diario más de 2.000 vehículos -eso como mínimo-, porque taxis, buses, carga y descarga y residentes siguen haciéndolo en buen gran número. Además, cuando de noche se va la Policía Local de los controles, directamente entra cualquiera.

El asunto es que hasta un tramo por el que teóricamente solo pueden pasar residentes, puede hacerlo también quien le apetezca, tenga o no tenga tarjeta.

Si alguien tiene deseo de conocer al volante una zona teóricamente peatonal puede hacer dos cosas: una es meterse en el párking del Parrote, diseñado con una evidente falta de coordinación con los túneles. Nadie le va a impedir salir en Puerta Real, donde debe girar a la izquierda para recorrer de cabo a rabo los paseos de la Dársena y el Parrote. Realmente existe otra salida por San Antón, frente a la Solana, pero por motivos que se desconocen la de la Marina permanece operativa y ningún indicador en el subterráneo impide usarla o recomienda la otra.

Pero hay también una forma menos retorcida -y encima no hay que pagar párking- de llegar hasta allí. Actualmente está permitido meterse en la Ciudad Vieja, no se puede estacionar, pero sí transitar por allí. Quien acceda desde la zona de la Maestranza, por ejemplo, tiene bien fácil acabar desembocando por la calle Tabernas, convertida ahora en estrecha salida del casco antiguo de la urbe.

Así, sin incumplir ninguna norma, se puede llegar frente al hotel Finisterre, en el paseo del Parrote. Una señal obliga allí a girar hacia San Carlos, pero ninguna anuncia que sea un espacio vetado a los coches. De hecho lo es, porque el Ayuntamiento anunció que desde el Abente y Lago hasta la Autoridad Portuaria está prohibido el tránsito. Puede parecer un recorrido muy rebuscado, pero también una especie de trampa para el turista despistado. Y vale la pena tener cuidado, porque desde la semana que viene se multará y sale a 100 euros circular por zona peatonal.

¿De qué sirve mantener el tráfico por la Ciudad Vieja?

A día de hoy cuesta entender por qué no se ha decidido ya, en paralelo a la peatonalización -o semipeatonalización- de la Marina y el Parrote, hacer lo mismo con la Ciudad Vieja.

Vale la pena darse una vuelta en coche por ese espacio para comprobar que permitir el acceso, en esencia, no hace ningún favor a nadie. Con la Marina cerrada, el carácter de zona de paso que podría tener el casco antiguo ha desaparecido. Además, al estar prohibido estacionar allí, salvo para los residentes, tampoco se encuentra ya tráfico buscando coches. El conductor que se mete por allí tiene la sensación de estar quebrantando alguna norma. No lo hace en absoluto, puede entrar, aunque no se sabe muy bien a qué, ya que no puede parar ni tampoco aparcar ni esas calles angostas y empedradas le permiten llegar a ningún sitio.

Así, aunque la zona sigue abierta, ayer por la mañana, por ejemplo, costaba trabajo encontrar un coche circulando. Ni siquiera había muchos aparcados dentro del horario laboral. Incluso los comerciantes y algunos vecinos se preguntan por qué no se ha dado ya ese paso.

Lo que se sabe al respecto es que, por ahora, no se hará, y que habrá que esperar al menos hasta el 2017 para eliminar de allí los coches. Un espera innecesaria, porque realmente ya se han ido. Con una señal de prohibido el paso certificando esa realidad, los empresarios tendrán más garantías para establecerse allí. Mientras, la Ciudad Vieja seguirá sin ser una cosa ni la otra: zona gris.

Gestión de la movilidad

Por su parte, los populares cargaron ayer contra el gobierno local por la gestión de la peatonalización de la Marina. En el listado de errores la edila Begoña Freire incluye que se posponga el cierre a los coches de la Ciudad Vieja. Suma, además, la mala e insuficientes señalización, la falta de obras en las rotondas y la improvisación en la plaza de Orense, además de la nula información a los conductores sobre cambios y alternativas.