La subida de precio del servicio en enero, la escasa frecuencia y la ruta por Vigo encarecen el tren
07 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El servicio de transporte intermodal de contenedores por línea regular que ofrece Renfe en la ciudad está en el aire. Hasta hace unos años la ciudad, que cuenta con una terminal específica en San Diego, al lado del puerto, tenía una línea regular para permitir la carga y descarga de contenedores. Las frecuencias fueron bajando, pasando de tres trenes a la semana a solo uno. Hace un año Renfe decidió eliminar esa línea, pero finalmente rectificó, eso sí, manteniendo ese transporte dándole una vuelta a través de Vigo, encareciendo con ello los costes al ampliar el recorrido, y dejándolo como estaba en un viaje por semana.
En esa situación empresas coruñesas y ferrolanas que empleaban ese tren renunciaron ya hace tiempo a hacerlo. En los últimos cinco años los movimientos de contenedores en San Diego bajaron en torno a un 70 %, indican fuentes sindicales. Y eso en un lugar que cuenta con dársenas, maquinaria, una ubicación privilegiada en el centro de la ciudad y un puerto pegado.
Sin embargo, la puntilla al transporte intermodal de contenedores en la ciudad puede llegar vinculada a la actualización de precios del servicio aprobado por la compañía a nivel estatal el pasado 1 de enero. Hoy se paga un 2,5 % más, un encarecimiento que hace que, según fuentes del sector, hoy sea más económico mover las mercancías por carretera que hacerlo por ferrocarril.
Gasoil más económico
La subida de precio del tren coincide, además, con el descenso del coste del gasoil. Hoy por hoy, sale más barato contratar 30 camiones con sus 30 conductores que meter en un tren de línea regular -con uno único maquinista al mando- 30 contenedores.
La política de precios y la falta de actividad comercial por parte de la empresa pública ha convertido ese servicio en algo residual.
El problema no solo tiene que ver con la pérdida de oportunidades económicas que supone no aprovechar las infraestructuras existentes. También afectará negativamente a estas: la terminal de San Diego lleva años infrautilizada, con una nave de 8.000 metros cuadrados prácticamente en desuso y con una conservación deficiente, y su uso solo se rentabiliza por la presencia de tres tráficos: madera, bioetanol y, sobre todo, carbón. Si falla algún día ese último producto, la estación quedaría reducida a la nada. El desinterés por los contenedores no hace más que acelerar ese proceso.