Las siete causas de la crisis PSOE-Marea

Xosé Vázquez Gago
X. Gago A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

<span lang= es-es >Obras y presupuestos</span>. Una de las discrepancias entre la Marea y el PSOE es el bajón de inversiones previstas para obras de urbanización, que bajan de algo más de diez millones a menos de cinco.
Obras y presupuestos. Una de las discrepancias entre la Marea y el PSOE es el bajón de inversiones previstas para obras de urbanización, que bajan de algo más de diez millones a menos de cinco. p. rodríguez< / span>

La suspensión de las reuniones sobre el presupuesto llevaba meses gestándose

03 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La decisión del PSOE de suspender las negociaciones con la Marea sobre el presupuesto de este año es consecuencia de una serie de desencuentros que empezaron casi tras la toma de posesión del nuevo gobierno local.

El día a día. El 20 de julio, tres meses después de las municipales, todos los partidos aprobaron por unanimidad un acuerdo sobre los salarios y la organización de la corporación. El PSOE acusa al gobierno de incumplirlo por no convocar la junta de portavoces antes de los plenos y no constituir hasta esta semana la comisión para reformar el reglamento orgánico municipal. También les reprocha no cumplir las mociones aprobadas en pleno, como la que instaba a poner en marcha el plan de rescate social o formar una comisión para gestionar los fondos europeos vinculados al plan Eidus.

Las ordenanzas. A principios de octubre Marea y PSOE alcanzaron un acuerdo para modificar parte de las tasas. El compromiso era iniciar de inmediato la negociación del resto de las tasas y de los presupuestos. Los socialistas sostienen que ese acuerdo se incumplió: no recibieron documentación del presupuesto hasta el 11 de diciembre y las reuniones sobre las tasas no continuaron, lo que les impidió aplicar medidas de «alivio fiscal». El gobierno local asegura que se les convocó en varias ocasiones, pero rechazaron ir por las Navidades o la campaña de las generales.

Información y propuestas. El PSOE ha denunciado en múltiples ocasiones que se les ha denegado información sobre las cuentas. Recuerdan que no recibieron el anexo de transferencias del presupuesto hasta el 25 de enero y aseguran que el gobierno se negó a facilitarles datos concretos de sus planes para el área de Empleo en la reunión que mantuvieron el pasado viernes. La Marea sostiene que se contestó a «todas as preguntas» que plantearon los socialistas, incluso a algunas «insólitas», y critica que no han planteado «nin unha proposta concreta».

Participación o propaganda. El PSOE ha acusado de «deslealtad» a la Marea por presentar el presupuesto, o el plan de Empleo vinculado al mismo, a diversos colectivos (asociaciones vecinales, las ANPA, entidades culturales) cuando todavía se está negociando el documento. También critica que esas reuniones se celebrasen en el Ayuntamiento, dando un «aire institucional» a un documento que por ahora es «de un partido». El gobierno local sostiene que esas reuniones tienen el objetivo de facilitar la participación y mejorar la transparencia de la gestión municipal.

El baile de fechas. El gobierno local empezó la negociación diciendo que el presupuesto debía estar listo en febrero, después pareció flexibilizar ese horizonte y finalmente, la semana pasada, propuso que todo debía quedar listo el 8 de febrero. El PSOE calificó desde el principio de «irreales» esos plazos y advirtió que no permitiría que se le metiese prisa, tanto porque el «compromiso incumplido» era comenzar a negociar en noviembre y no se mantuvo la primera reunión hasta enero, como por la citada falta de información sobre el texto.

Los desacuerdos técnicos. Son numerosos. Los primeros se resolvieron de mutuo acuerdo y permitieron incrementar el presupuesto en 2,2 millones, pero hay otros más complicados, como el aumento de fondos previsto por la Marea para subcontratas a empresas, publicidad y contratos a profesionales externos, que fueron rechazados por la militancia del PSOE en una reunión.

La desconfianza mutua. Es quizá el factor clave para explicar la ruptura. Todas las negociaciones que han mantenido ambos partidos hasta la fecha se han saldado con cruces mutuos de reproches. Las bases de ambas formaciones también desconfían. Las de Marea ponen al PSOE a la altura del PP y entre los socialistas, aunque hay un sector partidario de la Marea, se extiende la sensación de que el objetivo de la nueva formación es fagocitarlos. Esa impresión ha crecido a raíz de las convulsas relaciones entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.

Lema: «Os datos que pedían sobre os cursos de formación son absurdos»

Las conversaciones entre las dos partes se rompieron el pasado viernes cuando se abordaban los temas relativos al área de Empleo. En la reunión estaba Alberto Lema, concejal de Emprego, y a quien los socialistas acusaron de haber acudido al encuentro sin uno solo papel. Para el concejal, la actitud de la otra parte, en la mesa, no tiene justificación.

«A escusa foi a partida dos cursos de formación. Eu teño unha proposta de 11 cursos para os vindeiros meses. Eles querían saber que cursos se van facer en todo ano, cantas horas, de que materias... é un absurdo, porque aínda non o sabemos. Agora sacamos once, logo sacaremos outros once», dice el concejal, para quien el caso es como el de la promoción del comercio local: «Non podemos dicir que imos facer seis campañas pechadas durante todo o ano, porque teremos que acordalas unha por unha co sector. Así é como imos funcionar», afirmó ayer Lema, para quien el hecho de que el PSOE se levantara de la mesa «delata finalmente unha intención última de non colaborar nin negociar nada».

El concejal asegura que lo único que propusieron los socialistas para su área «foi recuperar a titularidade municipal dunhas galerías comerciais nos Castros», lo que en su opinión «foi unha ocorrencia e nada máis».

El gobierno asume la negociación bilateral y rechaza que entre el BNG

La concejala del BNG, Avia Veira, remitió ayer una carta al alcalde en la que critica la paralización en los presupuestos, que considera que incide directamente en apostar por medidas sociales, y bajo esa premisa convocó para esta tarde una reunión con Marea y PSOE justificando esta propuesta en que «as tres forzas que permitimos que houbese un cambio de goberno nesta cidade estamos de acordo en seguir prorrogando os orzamentos do PP é nefasto para a cidadanía e cremos tamén que podemos estar todos de acoro en querer solucionar esta situación». El gobierno local no tardó en contestar y anunció que no participará en ese encuentro. «Seguiremos coa folla de ruta iniciada o 11 de decembro e que expón a procura dun acordo de xeito bilateral co PSOE, tal e como os socialistas esixiron», explican para esta negativa. Asimismo, pide al PSOE que actúe con responsabilidad, que «deixe a un lado os seus problemas internos, os intereses partidistas e a confusión na que vive instalado». Al mismo tiempo cuestiona que el PSOE rechace que la mesa técnica tenga dedicación horaria plena y no dos horas cada dos días.

El PP dice que el «mercadeo» de los negociadores tiene como «rehenes» a los coruñeses

Rosa Gallego, concejala del PP, consideran que cómo están llevando la Marea y el PSOE la negociación de los presupuestos es «un esperpento y una irresponsabilidad a la que tienen que poner fin por el bien de los coruñeses y de las asociaciones de la ciudad» y cuestiona que su partido esté excluido «a pesar de ser el más votado en las pasadas elecciones».

La concejala popular considera que ambas fuerzas han tomado a los coruñeses como rehenes del «mercadeo en el que han convertido todas las negociaciones, puesto que ha pasado lo mismo en el modificativo y en las ordenanzas, cuando ambos partidos se enzarzaron primero en descalificaciones mutuas para luego votar de la mano.

Los socialistas, contra el rodillo

Frente a esa visión de unión, el PSOE volvió a acusar ayer a la Marea de traicionar la voluntad de la ciudadanía y lo acusó de imponer el rodillo y eludir el consenso. Su portavoz, José Manuel Dapena, acusó al gobierno local de deslealtad y de no tener respeto a los acuerdos alcanzados, pretendiendo imponer siempre su criterio.

Reprochó a la Marea que actúe con «soberbia y victimismo» y anuncia que no avanzará en una negociación a ciegas, ni apoyará un presupuesto «con la venda en los ojos», tras incidir que los planes no vienen avalados por partidas económicas. Frente a ello recuerda que su propuesta presupuestaria incluye «206 medidas concretas para los barrios y más de 10 proyectos estratégicos, así como líneas de actuación en todas las áreas». Por eso, anuncia que «espera un paso por parte de Marea Atlántica que garantice la negociación seria y leal».