Paseo por los destrozos del botellón

Javier Becerra
JaVIER BECERRA A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

El Parrote y Méndez Núñez sufren los efectos del vandalismo nocturno

24 nov 2015 . Actualizado a las 18:04 h.

Una es una de las nuevas zonas de la ciudad. La otra, una herencia del siglo XIX. Ambas sufren cada fin de semana el efecto botellón. Entre los destrozos inevitables por soportar tal cantidad de gente y los actos de vandalismo ejecutados con toda la intención, lo cierto es una simple mirada invita a evocar otros tiempos. Los del Parrote, cuando se presentaba el año pasado como uno de los espacios estrella de la ciudad del siglo XXI. Y los de aquel Méndez Núñez de los peces de colores en el estanque.

Hoy no. En cuanto se sube del párking subterráneo del Parrote ya se ven los primeros indicios. Un cóctel de vidrios estallados, pintadas y basura saluda. Arriba, la demostración práctica de la teoría de las ventanas rotas: aquella que decía que mantener los entornos urbanos en buenas condiciones disminuía el vandalismo, mientras que dejar los cristales rotos lo fomentaba.

La realidad lo evidencia. La proporción de cristales quebrados frente a sanos anda alrededor del 50%. Tanto los que se usan a modo de barandilla como los de los bajos en los que se iban a instalar establecimientos de hostelería. Rotos con saña, sugieren un espacio abandonado. No lo es. Se ha convertido este año en zona de reunión de la juventud los fines de semana. Los vecinos denuncian problemas de peleas y daños materiales

Los jardines de Méndez Núñez vienen sufriendo el vandalismo desde que, a finales de la década pasada, se convirtiera en centro neurálgico del botellón. Todo ante la pasividad de los diferentes gobiernos en María Pita. Se barajó en tiempos del PP convertirlo en Bien de Interés Cultural vía Xunta. Pero finalmente se descartó ante la indignación de asociaciones de ecologistas, vecinos, comerciantes u hosteleros. Exigían y siguen exigiendo el fin del botellón allí.

El catálogo de estropicios no guarda relación con la nobleza del lugar. Hay horrores para todos los gustos: letras de monumentos arrancadas de cuajo, pintadas con espray en los troncos de los árboles, los bancos de azulejo con estos rotos y, por supuesto, constantes restos de cristales

Minimizados por el alcalde

El pasado viernes Xulio Ferreiro afirmó en Radio Voz que hay personas que «queren dar unha imaxe de que na Coruña hai vandalismo e inseguridade, inventándose problemas que non existen». Preguntado luego por estos destrozos en concreto, admitió sin embargo su existencia. Pero los rebajó a «pequenos actos de vandalismo que hai na noite en calquera cidade» sin plantear una solución al respecto.

En las últimas semanas el Ayuntamiento solo arregló un bache en Méndez Núñez. El sábado la valla aún estaba sin retirar.