El centenario edificio del número 22 de plaza de Lugo, obra del arquitecto Julio Carvajal, se encuentra en rehabilitación
23 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La fachada del edificio modernista, que descansa sobre el número 22 de plaza de Lugo, amaneció hace tres meses escondida en su totalidad por un nuevo andamio. Ha vivido, desde su céntrico asentamiento, numerosos episodios de la vida de la ciudad. Desde que el arquitecto avilesino Julio Galán Carvajal comenzó su construcción año 1910, han habitado sus muros personas con costumbres muy distintas, de diferentes épocas. Esto ha contribuido a su historia y, sumado al valor arquitectónico del edificio, han hecho que sea declarado propiedad patrimonial protegida.
Las incógnitas sobre el futuro del inmueble siguen abiertas. La licencia autoriza a la rehabilitación de la fachada, el acondicionamiento del edificio para cinco viviendas y la instalación de un ascensor. A pesar de ello, todavía se baraja la posibilidad de convertir los andares de esta pintoresca construcción en oficinas o locales de uso comercial. Por ley, «mientras la totalidad del inmueble se destine al mismo fin, ambas opciones son válidas», decía el arquitecto encargado de la rehabilitación del emblemático edificio, Ángel Monteoliva.
El estado de la casa hacía sonar las alarmas en el año 2012, cuando desde el balcón del último piso se precipitaron pedazos de ornamento a la calle peatonal que da entrada al edificio. Nadie resultó herido y la cornisa fue retirada para evitar futuros incidentes. Pero esto provocó que se pusiera sobre la mesa la valoración de una reforma de la fachada. Que un edificio, con una carga histórica como este presentase una apariencia desgastada, por el castigo que el paso de los años ha impuesto sobre los materiales, despertó sendos debates sobre conservación arquitectónica y estética de la ciudad. A esta causa se sumaron durante años el estado de las viviendas de Calle Real y Parrote, que fueron posteriormente rehabilitadas con ayudas del Concello.
La reforma, proyectada por el arquitecto Ángel Monteoliva, respetará la fachada y maderas interiores, así como los muros de carga. Pende sobre la construcción una protección estructural, que no permite alterar estos elementos. La obra se encuentra en fase inicial, han demolido los interiores y van a «empezar por el cascarón», mientras se decide qué hacer con el interior.
La obra del arquitecto avilesino es considerada una de las más logradas en ornamentos. En su fachada descansan, además de motivos de hojas autóctonas, como el roble, cientos y cientos de ojos que devuelven la mirada desde el ático, como interrogando a quién recae en su presencia. El frontal reparte la atención en tres columnas, dos llevan al año de construcción. La galería central parece que se encoge echando la vista arriba, efecto conseguido por la variación en la base de cada altura.
Esta casa es parte del patrimonio que la arquitectura modernista ha dejado en la ciudad, de la bombonería que había en su bajo se ha pasado a una tienda de moda de novias. Y del aspecto castigado por los elementos naturales, se pasará a una presencia renovada que mantendrá el recuerdo del tiempo que lo vio nacer.
Un paseo por la historia
El modernismo en A Coruña contempló su germinación en la calle Sánchez Bregua, próxima a la plaza de Lugo. Los edificios que se erigen aquí, permiten intuir un tímido deje modernista en sus fachadas con la ornamentación sobre sus ventanales que todavía no recogen motivos naturales. Esta calle, junto con Linares Rivas, conforman la cuna del movimiento en la ciudad.
El paseo de Sánchez Bregua a plaza de Lugo, por la calle Compostela, es una ruta directa al corazón del modernismo. Antes este vial respondía al nombre de calle del Pacto Federal, como bien apunta el historiador Xosé Lois Martínez, autor de A Coruña, a construción da cidade liberal. Es a partir de 1870 cuando el entorno a la plaza se comienza a vestir de edificios del movimiento europeo. La senda histórica nos transporta de 1860 hasta 1910, haciendo una parada en las galerías, seña de identidad de la arquitectura de A Coruña que la reforma del inmueble de Inditex ha querido recuperar.
Un paseo en U cuyo brazo derecho, Sánchez Bregua, nos da el nacimiento. Su extremo cóncavo, calle Compostela, dota al movimiento modernista de un toque personal, propio de la ciudad. Y nos devuelve, en su brazo izquierdo, el esplendor del modernismo de la céntrica plaza.