«El golfista complaciente» es la séptima novela de este autor y la presenta esta tarde en la Biblioteca de Estudios Locales
25 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Las personas son poliédricas, nunca planas. Y Luis Rodríguez Cao (Lugo, 1957) lo sabe muy bien ya que su trabajo consiste precisamente en detectar cuando una de las facetas poliédricas, en concreto la inteligencia, corresponde a un escolar superdotado. Quizá por ello en la literatura rechaza a quienes no tienen relieve: «Me horrorizan los personajes planos de buenos y malos», asegura este responsable del área de Superdotación Intelectual de la provincia de A Coruña, un equipo de orientación específica para apoyar a los centros educativos donde estudian niños con autismo, deficiencias, problemas motores o altas capacidades (superdotados). Pero Rodríguez Cao es también un apasionado a la literatura. Esta tarde, a las 20.00 horas, presenta en la Biblioteca de Estudios Locales, en Durán Loriga, su séptima novela (también es autor de dos obras de teatro), que lleva por título El golfista complaciente (Zarabanda Edicións). Estará acompañado de Miguel Méndez, cirujano y gran aficionado al golf, y contará con la música del violonchelista Juancho Almarza, «que fue profesor mío de violonchelo», evoca el escritor.
-Con ese título de «El golfista complaciente» ¿Está todo dicho?
-Sí, dice mucho. Esta novela nace como una especie de compensación porque yo escribí otra que era Vendrá la muerte y dirá mi nombre. Como se ve por el título no estaba en mi mejor momento. Esta quería ser una obra más amable, más divertida, más erótico festiva. Inicialmente se trataba de que el protagonista fuera un nuevo Lazarillo reconvertido en golfista.
-¿Haciendo travesuras por los campos de golf?
-La idea era la de un joven golfista que era seducido por damas de la alta sociedad. Era un pícaro pasivo que se dejaba llevar.
-¿Y qué pasó con ese pícaro?
-Al final siempre tiendo al drama, se me da mal la comedia. Según iba escribiendo, la novela se fue convirtiendo en un drama, con visos casi de tragedia, porque el joven es muy maduro y la mujer de la que se enamora se va a morir...
-¿Es reconocible la geografía donde transcurre?
-Procuro huir de las descripciones y por eso no es un espacio reconocible. Me preocupan más los pensamientos de los personajes. Es una novela intimista. Soy psicólogo e intento empatizar con los personajes, ponerme en su lugar, aunque no comparta con ellos lo que hacen o dicen. De todos modos, hay una breve incursión política, brevísima, cuando un partido político trata de fichar al protagonista, porque los partidos necesitan a personas relevantes, y esto podría ocurrir en España.
-¿Qué exige a un personaje?
-Que sea creíble, personajes vivos, sino suenan a falsos, que son poliédricos y de los que hay que contar todas esas caras.
-¿A quién lee?
-El autor que más me influyó es Sandor Marai, sobre todo El último encuentro. Esa sensación de las largas descripciones, sin diálogos, es como una inmensa reflexión interior llena de matices, con una lenguaje maravilloso.
-¿Influye mucho en su literatura el hecho de ser psicólogo?
-Me horrorizan los manuales de psicología barata, de autoayuda. No me gusta la literatura pedagógica.
-¿Por qué escribe?
-Necesito escribir, es casi como un acto compulsivo. A veces estoy en una cafetería y anoto cosas, que no siempre acaban en algo concreto.
Luis Rodríguez Cao Escritor