Toma un respiro en Galicia después de un debut con tres combates ganados por K. O. en América
12 may 2015 . Actualizado a las 10:59 h.La Potrilla de Arteixo (Arteixo, 1985) ha domado al gran unicornio que lleva a su espalda. Marta Brañas hace un paréntesis en Galicia tras un estreno profesional en América con tres victorias por K. O. Y lo celebra en La Voz.
-¿Qué poso le deja su debut?
-Lo que me traigo de allá es la experiencia personal y deportiva. Está siendo un sueño. Y no podía salir mejor. Parecía algo impensable.
-¿Se da por satisfecha?
-Siempre me gusta dar lo mejor de mí. Me fui con ganas de querer demostrar y gustarles, para poder seguir. Y en ello estamos. Fui con incertidumbre. Aunque no dejé mi trabajo, porque me gusta ir paso a paso.
-¿Le surgen dudas al respecto?
-No, porque este año es de prueba. Seguiré boxeando, pero tengo que seguir ganando. Asumo la responsabilidad de que si quiero optar a un título como el Mundial de Plata de la WBC el 2016, este año me tiene que salir perfecto. El récord no puede tener derrotas. Este año no hay margen de error.
-¿Siente esa presión?
-No es presión, es motivación. Pensaba que iba a ganar, pero no esperaba que fuesen así los tres combates. Iba con incertidumbre de cómo sería, por el guante pequeño, el ambiente, cómo me tratarían, el entrenamiento...
-¿Qué sintió en su primer asalto?
-No me suelo poner nerviosa en el vestuario, pero en ese momento tenía el nervio de volver a empezar. El corazón, a mil. Como si fuera novata, aunque tampoco me temblaba la mano. Ya de noche, en casa, estaba eufórica, contenta. No solo por ganar, sino porque me salió el trabajo que quería hacer.
-¿Qué ha mejorado y qué puede mejorar?
-He mejorado la fuerza, y tengo más iniciativa. Antes boxeaba mucho al contragolpe. Y puedo mejorar técnicamente, el ataque y buscar los huecos, llevar más el peso del combate.
-¿México le ha dado fuerza?
-No es por el lugar, es la gente, que me ha tratado genial. Aunque en Los Ángeles me he dedicado a entrenar y competir. Poco margen hubo para nada más.
-¿Ha llegado el momento de hacer cuentas?
-Ahora tengo que valorarlo todo. Debo volver al trabajo. Quiero hacer muchos combates en Galicia. Al principio, si no hay nadie que te apoye económicamente, el boxeo está alejado del glamur que presupone la gente. No hay grandes bolsas y una tiene que costearse muchos gastos de material, viajes... y más si es femenino. En Estados Unidos es diferente, pero todavía estoy en esa primera etapa. Queda todo por conseguir. Mi intención es hacer carrera aquí y allá, y con ello impulsar el boxeo femenino español en América.
-¿La oportunidad le llega tarde?
-Llega en el momento justo. Hasta ahora estuve con la selección. Son las etapas correctas.
-Usted siempre insiste en el papel de Chano Planas en su carrera. ¿Se ve muy sola una boxeadora encima del ring?
-El entrenador lo es todo. Pero si él está en la esquina, no me siento sola en el ring. No escucho todo el ruido del público, pero sus palabras las escucho claramente. Es como si se hiciese un vacío con sus palabras. Es un apoyo para todo. Si el boxeo es un deporte individual, Chano es mi equipo. Me fío de él.
-¿Cree que le hace crecer a él?
-Esto es bueno para todos. Para mí, para Chano, para Galicia y para el boxeo en general. El boxeo irá hacia arriba. Desde que es olímpico, más chicas intentan ser profesionales. Y mi experiencia puede reforzar eso. Esta dinámica no se terminará con Marta Brañas.
-Si usted es un ejemplo, ¿cuál sigue usted, que es pionera?
-Bueno. No soy pionera. María Jesús Rosa ya fue campeona mundial. Y yo nunca me había planteado ser profesional. Fue de la noche a la mañana. Pensaba que lo haría por probar, nada más. Aún ahora estoy pensando que de momento no vivo del boxeo. Pero ya nunca más contestaré «no lo voy a hacer». Ahora sé que no hay nada imposible. Antes pensaba que era imposible que yo boxease en Estados Unidos. Y mira.