Vuelta a la casilla de salida

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira SIN COBERTURA

A CORUÑA

El Consorcio das Mariñas vive días de angustia por una decisión caprichosa que se escapa de su ámbito competencial. El organismo supramunicipal coruñés tiene acreditada su solvencia y su eficacia en la gestión de las tareas encomendadas, primero con Julio Sacristán y ahora con José Antonio Santiso Miramontes. Un Gobierno como el de Mariano Rajoy, que ha sido incapaz de racionalizar el mapa de entes municipales -más de 8.100 ayuntamientos en toda España- y hacer sostenible la gestión pública de varios miles de ellos ha decidido que el Consorcio «es un chiringuito» y le obliga a una extinción que debería haberse ejecutado ya.

El resultado han sido unos meses de dudas sobre la viabilidad del modelo, alguna pelea soterrada por el poder y un retorno a la casilla de salida. Ayer, los alcaldes afectados le dieron una lección de sentido común a Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro. Como lo primero es garantizar la recogida de basuras a los más de 150.000 vecinos de sus municipios, los regidores acordaron prorrogar los presupuestos para el 2015. Y posponer a otoño la teórica constitución de la Mancomunidad -de infausto recuerdo en el caso coruñés por su inoperancia-, de acuerdo a lo que exige la ley dictada desde Madrid. Para entonces tocarán elecciones generales y, quizá, algún nuevo modelo de organización supramunicipal más operativo y racional.