Las piruetas de Pedro Sánchez

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

A CORUÑA

Desde que ganó las primarias, Pedro Sánchez lo ha intentado todo. Dedicación y trabajo no le faltan. Desde emprender una actividad frenética por toda España a aparecer en programas de entretenimiento de televisión, con llamada a Sálvame incluida. Hasta le quitó vocales a su nombre para convertirse en Pdro Snchz. Hace una semana, en su última pirueta para buscar espacio político a codazos, se puso el traje de hombre de Estado y firmó con Rajoy un pacto contra el terrorismo yihadista que aporta muy poco e implícitamente valida la cadena perpetua. Solo 24 horas después reconocía incluso que la economía española se está recuperando cuando días antes le había afeado al presidente del Gobierno que presumiera de ello. Y lo afirmaba al mismo tiempo que se conocía que en enero se han destruido 200.000 puestos de trabajo. Es muy difícil presentarse como alternativa cuando das por bueno el principal argumento electoral de tu adversario, aunque luego digas que la recuperación de Rajoy no es justa. No hay nada que haga más daño al PSOE que alentar el fantasma de la gran coalición o dar pábulo al mantra del PPSOE. Las encuestas constatan el hundimiento de los socialistas. El PP le da el abrazo del oso, al mostrar su preocupación por el sorpasso de Podemos. Los columnistas cínicos al servicio del poder entonan el habitual y cansino «necesitamos un PSOE fuerte» mientras disfrutan con el desastre. Sánchez lo tenía muy complicado cuando asumió el liderazgo bajo la alargada sombra de Susana Díaz. Desde dentro hay quienes le hacen la cama. Pero ha cometido ya una larga serie de errores políticos, estratégicos y de comunicación que le están pasando factura. Y apenas le queda tiempo.