Mercedes Cao: «En Palavea perdí 50.000 euros»

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La compradora de uno de los pisos que están siendo saqueados, que tuvo que ponerse en manos de un psiquiatra después de no poder hacer nada por entrar en él, cuenta su caso

02 feb 2015 . Actualizado a las 08:16 h.

Mercedes Cao no aguantó más. Tuvo que pedir la baja por depresión. La impotencia de haber comprado un piso y ver como se lo saqueaban sin poder entrar en él le pasó factura. Y tuvo que ponerse en manos de un psiquiatra. «Ahora lo tengo asumido, pero lo pasé muy mal», dice. Sin embargo, la noticia que publicaba la semana pasada La Voz respecto al estado de varios inmuebles en Palavea despertó el recuerdo.

«Compré el piso a otro comprador en el 2006 -relata-. Era un precontrato a falta de escriturarlo. Me costó 36.000 euros. Para ello vendí mi antigua vivienda. Necesitaba la escritura del nuevo piso para que la Xunta me diese una ayuda de 9.000 euros. Al final, como nunca se hizo, tuve que pagarlos de multa. En Palavea perdí 50.000 euros». No cuenta el gasto en abogados.

Eran otros tiempos. La compra se hizo en el 2006. La empresa que promovía la obra, Epamar de Gestión, ya había hecho más pisos en Palavea. «Habían salido bien y nos fiamos. Los pisos estaban bien de precio». En su caso, se trataba de un a vivienda de 72 metros cuadrados por 108.000 euros. «Los contratos se firmaban a nivel privado. En mi caso, fue el cambio del titular del antiguo precontrato y pagando el dinero en mano. Otros se hicieron en bares. Cada uno era de una manera diferente».

Esto ocurría en enero del 2006. La obra tenía que estar finalizada en junio. Pero empezaron los retrasos. Y estos duraron hasta el 2008: «Ibas allí y el de la caseta te decía que faltaban las puertas. Luego, que faltaban las ventanas y llegó un día que no había caseta ni nada». Entonces se dirigió al representante de la empresa, en Santiago: «Dijo lo mismo, que estaban a punto de terminar. Yo necesitaba las escrituras de la compraventa, por lo de la ayuda de la Xunta, pero aseguraba que no podíamos, porque faltaba la licencia de primera ocupación».

Al final, el piso nunca se escrituró. De hecho, el Ayuntamiento requirió al Registro de la Propiedad información y salía como propietarios Epamar de Gestión. En el 2012 Mercedes obtuvo una sentencia a su favor. Obligaba a la empresa a entregarle el piso inmediatamente. «Eso es papel mojado porque la empresa ya no existe», dice resignada mientras ve como la que iba a ser su casa degradada, día tras día, ante la pasividad general. «Hay al menos unas 25 personas en mi situación, pero la mayoría ya han tirado la toalla», concluye.