El delegado del gobierno inauguró el curso de la UIMP «Crisis Económica y Derecho», en el que participó Pío Cabanillas
16 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.El delegado del gobierno Samuel Juárez espera que, en breve, las investigaciones de la policía sobre la nueva oleada robos den sus frutos. «Se trabaja como siempre, pero cuando hay algún repunte como este se hace con mayor intensidad y con mucha profesionalidad. Espero que haya resultados pronto», dijo sin aclarar si se había logrado algún avance. «Trabajan en distintas líneas, como hacen habitualmente. No es pertinente que yo hable, porque perjudicaría esas investigaciones. Pero están trabajando de forma seria», añadió.
Estas declaraciones las hizo tras presentar en la Real Academia Gallega de Jurisprudencia y Legislación el curso de la UIMP Crisis económica y derecho. Allí Juárez recordó «los días en los que se negaba que hubiera crisis y se llamaba anti patriotas a quienes decíamos que sí existía» e hizo una lectura esperanzadora del momento. Junto a él intervino también el director de la UIMP de Galicia, Domingo Bello Janeiro. Habló de la necesidad de mejorar los mecanismo jurídicos y del fomento del arbitraje en la resolución de conflictos.
La primera sesión del curso corrió a cargo del exministro Portavoz del Gobierno Pío Cabanillas. Junto al exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Javier Borrego, trató sobre la necesidad de una nueva comunicación política. En ese sentido, Cabanillas defendió que la comunicación de los actos procesales «deberían tener un lenguaje claro y comprensible para toda la sociedad y no solo para los expertos en la materia». Al respecto, el exministro señaló que en comunicación «no es importante lo que decimos, sino lo que entiende el interlocutor» y, por ello, en esta materia deberían apostar por un lenguaje mucho más sencillo.
Cabanillas afirmó que, en el derecho, al cliente «muchas veces se le ignora con todo ese lenguaje barroco y formalista con el que se dirigen los abogados al juez, todo ello sin entrar en cómo están redactadas las sentencias». Desde su punto de vista, esta situación se debería solventar «sin necesidad de rebajar el rigor, que se baje al lenguaje que habla el pueblo».
En la misma línea se pronunció Borrego, quien sintetizó el problema apelando a la máxima de que «la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento» chocha frontalmente con «la dificultad de entender estas leyes». Cabanillas, continuó que cuando ello ocurre y el ciudadano se planta ante una comunicación inteligible «no entiende, no sabe qué va a pasar y eso genera miedo».