Las bateas del puerto oleirense de Lorbé son casi las únicas de las que sale molusco para abastecer el mercado, junto con cinco polígonos pontevedreses
23 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.En el puerto oleirense de Lorbé ya no existen los domingos. «Isto é un desfase, un traballar a lo loco», asegura un productor mientras las grúas, las palas y los trabajadores no paran de trasladar molusco del barco al muelle y del muelle a las sacas. Las bateas de los dos polígonos de la ría de Sada son casi las únicas que se salvan de la marea roja que mantiene cerradas prácticamente todas las mejilloneras gallegas, salvo cuatro polígonos en Redondela y Vilagarcía de Arousa, y que tiene en vilo a los productores de este pequeño puerto.
La campaña empezó aquí a mediados de la pasada semana y la producción no se ha detenido desde entonces, incluido el fin de semana. «Ao final a produción de mexillón é a mesma, pero a sacas moito máis rápido. Se antes igual sacábamos 10, 12 ou 13 toneladas ao día, agora poden ser 40 ou 50», explicaba ayer Francisco José Rodríguez, que tiene 17 de las en torno a 160 bateas que conforman el polígono oleirense.
Los bateeiros confían en que la toxina respete por el momento los bivalvos de Lorbé, pero saben que es una espada de Damocles que puede caer en cualquier momento. «Eu penso que é cousa de días; se aguantase todo o que queda de mes sería moi importante para nós, para os nosos clientes, para os cocedeiros...», añade el productor.
Desde Proinsa, propietaria de un centenar de mejilloneras en Lorbé y con una producción de 8 millones de toneladas al año, se muestran confiados en que la situación se mantenga. «Las lecturas en Lorbé son bajas. Si hay un cambio muy repentino puede ser que cierre, pero es muy difícil de prever», indica María Dolores Fernández López, gerente de la Depuradora de Mariscos de Lorbé (Demarlosa), perteneciente al grupo Proinsa.
La responsable de la instalación reconoce estar «encantada» de que Lorbé pueda estar vendiendo mejillón en un momento de producción que califica de «óptimo» por la gran calidad del molusco, pero precisa que la situación que está viviendo el sector en Galicia no beneficia a nadie. «A nosotros estar abiertos y poder vender nos viene fenomenal, pero que haya episodios tóxicos no beneficia para nada a la producción», señala la responsable de la depuradora, quien recuerda que el tiempo de producción del mejillón oscila entre los 18 y los 24 meses.
Más que incrementar la carga de Demarlosa, la actividad de Proinsa en este momento está centrada en la venta de mejillón a otras depuradoras de Galicia, que hacen llegar el molusco de Lorbé a casi todos los mercados. Tanto Proinsa como los productores pequeños aseguran que el aumento disparado de la demanda del mejillón de este puerto no está afectando a la cantidad que se paga por el producto. «El precio incluso está más bajo que hace años, diez o doce años», dice la gerente de la depuradora.