Las playas más limpias de A Coruña

Andrea Martínez / T. S. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

05 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Las aguas de baño de Galicia se enfrentan cada verano a un problema conocido y difícil de evitar: la presencia de E-coli y los enterococos intestinales. Casi el total de las alertas de Sanidade son por este motivo, la principal causa de que la consellería desaconseje el baño en algunos arenales gallegos. Sin embargo, las aguas de las playas coruñesas son un ejemplo de limpieza y ausencia de microbios.

De los seis arenales de A Coruña, cinco tienen bandera azul, lo que significa que la calidad de sus aguas es excelente. La playa de Oza es la única que este año no luce el distintivo. Conseguir este galardón ambiental que otorga Adeac no es sencillo. Las playas tienen que cumplir con una serie de criterios que no solo hacen referencia a la calidad de sus aguas, sino también a la información ambiental que proporcionan, la seguridad y los servicios que ofrecen o la limpieza del arenal. Para conservar la bandera azul, las playas coruñesas se someten cada año a controles analíticos del agua, llevados a cabo por la Administración autonómica y que se complementan con los realizados por el Ayuntamiento. En estos análisis los resultados tienen que indicar que hay un número muy bajo de bacterias en el agua, en concreto, menos de 250 unidades formadoras de colonias (ufc) por cada 100 mililitros en el caso de la bacteria E-coli, y menos de 100 ufc por cada 100 mililitros en el caso de los enterococos intestinales.

Mantenimiento de la calidad

A pesar de que Galicia es la comunidad autónoma con más banderas azules, este año 34 puntos de baño no han alcanzado el nivel de excelencia exigido para conseguir el distintivo. En ocasiones, la contaminación microbiana es consecuencia de un episodio puntual de vertidos o de alguna avería en las depuradoras.

Para garantizar la excelente calidad de las aguas en A Coruña, además de mantener el programa de vigilancia de la Xunta que realiza análisis cada quince días, el Ayuntamiento depende del buen funcionamiento de la estación depuradora de Bens, en la que se invertirán más de 16 millones de euros en mejoras. A la EDAR llegan aguas residuales con restos orgánicos, químicos y humanos que necesitan ser depuradas antes de ser devueltas a las rías y al mar. Una excesiva saturación del sistema por la presión turística o el abandono en el mantenimiento de las instalaciones podría suponer la contaminación de las aguas de baño.