Una pareja de Culleredo salva a tres perritas de morir en una bolsa cerrada y abandonadas dentro de un contenedor
22 jun 2014 . Actualizado a las 06:00 h.Cada año se abandonan alrededor de 7.000 mascotas en Galicia. Este dato desolador, publicado por la Fundación Affinity, ni siquiera tiene en cuenta los animales que nunca llegan a ser recogidos. Porque mueren entre las ruedas de los coches o porque acaban en el río. O en un contenedor de basura.
Ese es el caso de tres cachorros color azabache, de apenas un mes de vida, que fueron rescatados hace una semana por Susana y Jorge, una pareja de Culleredo. «Esa noche invitamos a cenar a mis compañeros de trabajo», explica Susana. Al marcharse, escucharon gemidos que procedían del contenedor y, pensando que podrían tratarse de gatos, lo abrieron. Dentro había una bolsa cerrada con una camada de perros. Uno, ya había fallecido y sus tres hermanas estaban «muy sucias y sedientas». Asustados por el estado de los cachorros, se apresuraron a llevarlos a casa. «Una nos dio un susto de muerte -dice entre risas Susana-, porque después de beber empezó a convulsionar, y como no sabíamos qué hacer pues improvisamos un boca a boca».
Sin embargo, el veterinario que atendió a la camada, Juan Barro, de la Clínica El Arca, asegura que exceptuando unas infecciones en las patas, las perritas estaban en buen estado. «No eran recién nacidas, llevaban al menos un mes con la madre, cuidadas por ella. ¡Quién sabe por qué las abandonaron! Quizás fue por la infección en las patas, por no hacerse cargo de los gastos», explica Barro. Pero estas tres hermanas han conseguido un hogar en tiempo récord. «Alertamos a todos nuestros conocidos en cuanto nos aseguramos de que estaban a salvo. En tres días ya tenían casa, pero las entregaremos cuando terminen el tratamiento antibiótico», dice Jorge mientras las sostiene.
Isabel de Álvaro será una de las adoptantes: «Me enteré por un grupo de WhatsApp, y en cuanto la vi me quedé prendada. Ya tiene nombre, le llamaremos Tana». Lo mismo le sucedió a Ninosca Silva, que tuvo una corazonada: «Hace poco falleció mi perro, al que también encontramos en un contenedor. Tenía que quedármela». Por último, la tercera hermana se irá a Vigo con la abuela de Maeve Soto «para hacerle compañía». El susto que pasaron ya queda olvidado, y sus nuevas dueñas coinciden: «Han tenido la mayor suerte del mundo».