Todas las viviendas estaban «vendidas», algunas desde el 2005, y los compradores intentan recuperar su entrada o acceder a sus viviendas
09 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Tablas de madera en donde debió estar en su día el cuadro eléctrico o el telefonillo y un gran letrero en el portal que indica a los carteros que las misivas se deben depositar por las rejas del garaje es lo que delata a los okupas que llevan unos tres años en un inmueble sin acabar en el número 1 de la calle Touro, en Monte Alto.
El inmueble es un edificio de cinco plantas, cuyos últimos pisos tienen como aliciente las vistas, ya que está situado en paralelo con la avenida de Navarra. Según vecinos del entorno, los actuales ocupantes llegaron como hace unos tres años, manipularon un cuadro eléctrico llegando a provocar un pequeño incendio, que les ayudaron a sofocar con un extintor, y se instalaron allí sin más problemas. Llevaron sus muebles, sus enseres y, como se puede ver, pusieron nuevas cerraduras a las puertas de entrada.
La construcción la promovió en su día Promofemar, una empresa que por dificultades económica no pudo entregar los pisos a las personas que habían dado ya la entrada, algunas con ella pagada desde el 2005. Según relata una de las afectadas, la entrega se demoró inicialmente porque lo realizado no se ajustaba a los planos presentados, lo que retrasó la licencia de primera ocupación y posteriormente no se llegó a realizar la división horizontal, lo que impidió la venta final.
En su caso, ella y su marido se habían decidido por esa promoción porque las viviendas estaban casi finalizadas, pero la empresa quebró cuando en su piso solo faltaba para la entrega la colocación de los radiadores, una puerta y pequeños detalles. Nunca llegó a ocupar su vivienda, en la que ahora sí hay inquilinos, y desconoce en qué estado está un piso al que le sigue costando renunciar. Según relató, los problemas de la promotora derivaron en un robo de los electrodomésticos en un primer momento y posteriormente en una okupación. Fue ella la que promovió reuniones de los afectados para que se conociesen y debatiesen qué alternativas tienen.
Entre los afectados se encuentra un constructor, el del último piso, un dúplex, que fue el que más dinero adelantó para que la obra se agilizase; la persona que realizó la permuta del solar por una vivienda, una familia que logró desvincularse y otra que cuenta ya con una sentencia a favor, pero que, como resaltan, vale para poco.
Gloria cuenta con un fallo desde el año pasado para que le devuelvan su dinero, pero que no se ejecuta por la insolvencia de la promotora. En su caso adelantó 60.000 euros, ya que relata que «compraron» el piso en el 2005 con el dinero que le dejó su madre al fallecer. «A nosa vivenda estaba feita, faltaban que nos meteran uns enchufes na cocina e terminar o baño porque queríamos cambios, xa tiñamos mirado ata o dormitorio, pero nunca puidemos entrar máis que para velo», comenta y reconoce que ha dejado hace tiempo de pasar por allí porque anímicamente le resulta muy duro ver así el piso en el que tenía puesta sus esperanzas. Otra afectada tiene la vista sobre su caso en julio y otro de los afectados también tiene el caso judicializado. Solo uno de los compradores todavía está analizando si afrontar un proceso judicial que parece que no les da garantías para recuperar los fondos invertidos. Mientras, los okupas, que no hablan con la prensa, siguen en el inmueble.