El próximo 28 de junio se cumple un año del cierre de la fábrica de armas de A Coruña. Lo llevó a cabo la multinacional General Dynamics en lo que supuso la pérdida de los 172 puestos de trabajo de la misma. Un grupo de empleados, todos ellos afiliados a UGT, continuaron dentro de las instalaciones después del cierre. Con el fin de que dicha multinacional pudiera concluir el procedo de retrocesión de las instalaciones al Ministerio de Defensa, el pasado 27 de marzo accedieron a cambiar el encierro por la acampada a la puerta de la fábrica. Y ahí siguen.
¿Qué pasos deberán dar a partir de ahora los dos aspirantes a la gestión?
Los dos grupos candidatos a gestionar la fábrica de armas tienen de plazo hasta el próximo lunes para ver las instalaciones. Luego empieza a contar un mes de plazo durante el cual deberán presentar un proyecto en el que concreten todos los detalles de cómo van a gestionar la fábrica, desde el apartado económico al industrial, pasando por el laboral, los canales de comercialización y los clientes de los productos que saldrán de las dependencias
¿En qué situación están los 172 despedidos?
El cierre de Santa Bárbara hizo que la práctica totalidad de la plantilla se fuera al paro. De los 172 trabajadores 16 eran relevistas que sustituían a otros tantos que se habían prejubilado con 61 años. De estos relevistas cuatro se fueron a trabajar a Granada y los restantes forman parte del grupo de 61 empleados que se negaron a marcharse, todos ellos afiliados a la UGT. Los que se fueron voluntariamente lo hicieron cobrando 30 días por año trabajado hasta un tope de 24 meses. Los de 61 percibieron 25 días y un máximo de 14 meses. Además, está todavía sin resolver un recurso contra el ERE de General Dynamics que había presentado la CIG. Con todo ello ni los trabajadores que se marcharon ni los que siguen acampados tienen ningún derecho a ser readmitidos por quienes se hagan cargo de la fábrica. De todos modos, estos últimos apelan al «derecho moral» derivado de su lucha.
¿Cuál sería la propuesta mas ventajosa para lograr un mayor empleo?
Es una de las cuestiones que está en el pliego vinculada a otros aspectos. Un documento interno de Hércules de Armamento (entonces con otra denominación) del 20 de mayo del 2013 detallaba un plan de negocio a cinco años y la «masa salarial de la nueva plantilla (110)». Es la cifra que mantienen ahora sus responsables. Los datos de empleo que avanzó IFFE el 30 de septiembre del año pasado estaban recogidos en el acuerdo con los trabajadores de UGT. Se preveía «ofertar y contratar hasta un máximo de 61 trabajadores (se adjunta la relación de personal) en la medida que la actividad y carga de trabajo lo requiera». Ahora, y según la renovación de dicho acuerdo que se firmará hoy «serían contratados, hasta un total de 150».
¿Qué van a fabricar ?
El futuro de la fábrica de armas pasa por la diversificación. Defensa ha dejado claro que no les va a comprar armas a los nuevos gestores. Ni tiene dinero ni las necesita tras las compras de fusiles hace casi cuatro años y pistolas hace todavía menos. Por lo tanto, las armas que se fabriquen irán a la exportación y todo apunta a sectores como la industria aeronáutica.